Nuestro gestor de Renta Variable Jaime Espejo, @Jaimeesp, nos presenta las cifras que subyacen tras el conocido dicho "Sell in may..." y analiza qué decisiones tomar los próximos meses.

 

Sell in may...

Siempre que llegamos a estas fechas del año, vuelve a nuestra memoria el famoso dicho bursátil que dicta “Sell in May and go away” o, lo que es lo mismo, “vende en mayo y márchate”. A grandes rasgos, la estrategia de inversión que representa consiste en retirarse de la renta variable entre los meses de mayo y octubre, para volver a retomar posiciones a principios de noviembre, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos o Halloween.

Este año, tras el excelente comienzo de curso bursátil que hemos disfrutado, no son pocos los que se preguntan si ha de aplicarse esta estrategia, más aún teniendo en cuenta las incertidumbres que nos esperan en el futuro más inmediato: subidas de tipos en EE.UU., negociaciones de Grecia, elecciones locales y panorama post-electoral en España. Es por ello que me he planteado analizar qué subyace tras esta estrategia y, lo que es más importante, qué decisiones tomar de cara al período estival.

En un primer análisis, tomando como referencia el mercado europeo de renta variable y, más concretamente, la evolución del Eurostoxx 50 durante los últimos 25 años (un período que considero suficientemente representativo), la primera conclusión a la que llegamos es la plena vigencia de la estrategia inversora: desde 1989, el Eurostoxx subió anualmente, en promedio, un 6,9%, frente a una caída media del 1,7% experimentada entre mayo y octubre. En este sentido, los datos muestran que la rentabilidad obtenida permaneciendo invertido entre los meses de noviembre a abril batiría a la generada entre mayo a octubre, por lo que en principio la mera prudencia recomendaría hacer caso del dicho.

Tras esta primera reflexión, surge la pregunta de si realmente merece la pena quedarse fuera del mercado durante medio año, dando la espalda a las oportunidades que se pueden presentar basándose en una pura estadística, sin tener en cuenta la realidad macroeconómica y las circunstancias del mercado. Analizando más en profundidad lo acaecido entre los meses de mayo y octubre, vemos que son mayoría los períodos en los que el mercado subió frente a los que cayó: en 15 de los 25 períodos estudiados el Eurostoxx subió, con una rentabilidad promedio del 7,7% (nada despreciable, ¿no creen?). En el lado contrario, los años en los que se produjeron caídas entre mayo y octubre la pérdida media fue del -15,8%, llegando a haber retrocesos superiores al 20,0%. Un pobre comportamiento que coincide con acontecimientos muy concretos (primera guerra del golfo en 1990, atentados del 11S en 2001, crisis subprime en 2008) y agravados por la tradicional iliquidez de los mercados en verano, provocando un efecto “bola de nieve” que dio lugar a grandes crisis bursátiles.

Con todo, considero que los datos no son lo suficientemente consistentes ni contundentes como para llevarnos a modificar nuestra estrategia inversora, más allá de mantener cierta cautela o protección por la mencionada iliquidez veraniega.

Por todo ello, mi recomendación es que, a la hora de invertir, no hay que dejarse llevar por la pura estadística histórica (recuerden aquello de que “ rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”), sino centrarse en un análisis de las circunstancias y del entorno macro y microeconómico, valorando con perspectiva los factores que le puedan afectar, para así construir una cartera de valores basada en criterios de valoración, crecimiento, solidez de negocio, rentabilidad esperada (en la proporción que se considere adecuada) y todo ello ajustarlo por el riesgo que cada cual quiera asumir durante el verano para pasar unas vacaciones tranquilas. Cierto es que esta es una estrategia que no sólo es sano aplicarla de mayo a octubre, sino que debe estar presente siempre que se decida invertir en cualquier momento y en cualquier clase de activo, lo que, a fin de cuentas, supone que ha de mantenerse la consistencia en todo proceso inversor.

Si después de esto se siguen preguntando qué pasará con Grecia, la Fed o las elecciones en España, siento no poder clarificar ninguno de los aspectos, aunque opino que poco a poco irán superándose (dando lugar a nuevos interrogantes que a fin de cuentas son parte del día a día de la gestión). Lo que sí tengo claro es que la economía europea se encuentra en un momento dulce de crecimiento, dentro de un proceso de clara recuperación, y donde el apoyo del BCE, de la divisa, e incluso de los precios del petróleo, hacen que las perspectivas para el futuro próximo sean netamente positivas, y la mejor forma de aprovecharlas es a través de la renta variable europea.