Rafael López de Novales, gestor de fondos de fondos Imantia, analiza las caídas de los mercados de las últimas semanas y es halagüeño en las perspectivas de cara al año que viene:

 

CUANDO VA A SUCEDER LO INEVITABLE, SUCEDE LO INESPERADO

En las últimas semanas eran varios los temas que preocupaban a los inversores: la guerra comercial entre EE. UU. y China, el endurecimiento de la política monetaria de la FED, la negativa de la Unión Europea a aceptar el presupuesto italiano y el Brexit.

Tantos problemas juntos, recomendaban reducir el riesgo porque auguraban una situación muy complicada.

Poco a poco alguno de ellos se ha ido difuminando. Italia y la Unión Europea vuelven a la sintonía y parece que la subida de tipos de la FED está cerca del final.

Lo que para muchos ha sido inesperado es que la psicología de mercado ha cambiado y los bancos centrales no están por la labor de echar una mano, por lo menos hasta ahora.

Los inversores están rotando sus carteras, saliendo de estrategias complejas y de aquellas que habían tenido un fantástico comportamiento, como la renta tecnología americana. Están reduciendo sus posiciones en hedge funds, que han tenido un comportamiento decepcionante y de cara a futuro no tienen visibilidad. Así, lo que en la primera mitad del año funcionaba, ahora es lo más castigado.

Al tener reembolsos, esos fondos que estaban invertidos en aquellos activos, sectores y compañías que mejor rentabilidad habían tenido, han provocado la reciente caída de los mercados. Están deshaciendo posiciones masivamente, castigando a la bolsa estadounidense y, sobre todo, al precio del petróleo, que se ha desplomado.

La cercanía del fin de año amplifica la caída, porque los inversores no tienen intención de incrementar su riesgo a esta altura del partido. La confluencia de ventas rápidas y ausencia de compradores hace que las caídas sean muy dolorosas.

En Imantia Capital seguimos dando gran importancia a una configuración de carteras en las que prima la sencillez y liquidez. Si en 2019 continuase la presión vendedora, podría haber problemas en aquellos activos más ilíquidos.

En ausencia de hechos que constaten una desaceleración aguda de la economía, pensamos que el origen de estas caídas es que los precios de los activos se están ajustando a un entorno en el que ni la FED ni el BCE van a estar ahí para mantenerlos.

Cuando los inversores se acostumbren a esos nuevos precios de equilibrio, volverá la calma y poco a poco se irán disipando las dudas. Por supuesto, habrá ganadores y perdedores y eso nos hace estar vigilantes.

Para 2019 es probable que el crecimiento se modere, que el ritmo de crecimientos de beneficios se reduzca, pero las correcciones sufridas en el último trimestre hacen que las valoraciones hayan mejorado.

De cara al año que viene el posicionamiento seguirá siendo defensivo en renta fija e incrementaremos la exposición en renta variable, ya que el castigo ha sido excesivo.