Imantia Capital

The game of Global Domination


Escrito 15 Jul 15

Nuestro gestor de fondos de fondos Sergio Rios nos ofrece un interesante símil entre el juego del Risk y la situación actual de Grecia y la UE.

 

 

 

Cuando hace unos días comencé a pensar lo que podría escribir sobre Grecia y la situación actual en torno a las relaciones internacionales que se están sucediendo estas semanas de crisis, de repente me vino a la mente este famoso juego, y prometo que no recordaba el eslogan, pero no podría ser más adecuado: “The Game of Global Domination”…

Leyendo medios de comunicación tanto prensa escrita como televisión, la sensación que transmiten es la de una auténtica partida de RISK con todos sus ingredientes. Existen tensiones (alemanes, griegos, referéndums, parlamentos...), presiones exteriores (EE.UU., mercados, estabilidad, crecimiento...), socios o aliados interesados (rusos) y alianzas históricas (países del norte de la UE).

Siguiendo con el símil, en toda partida o juego las normas son fundamentales y nos ayudan a delimitar hasta dónde sí o hasta dónde no se puede llegar en el juego, en especial, si dichas normas se aceptaron antes de comenzar.

Puede que en esta ocasión las normas del juego no se explicasen bien o no se planeasen posibles modificaciones o imprevistos o, quizá, los jugadores no estaban listos para comenzar. Pero creo que en el punto en el que estamos lo que importa es buscar una solución consensuada, especialmente cuando las consecuencias pueden ser devastadoras.

Actualmente, Grecia tiene sobre la mesa la aceptación de un tercer rescate, con la exigencia de unas medidas que posiblemente no sean sostenibles para una economía tan debilitada si no van acompañadas de cierta reestructuración de la deuda. Por otro lado, existen dudas cada vez más públicas desde miembros de las autoridades europeas, de que la situación tenderá a ser insostenible y que podría empujar a Grecia a salir del euro.

Valorando todo esto, volvemos al punto de inicio. Veremos si darle al jugador una “vida” más le hace remontar la partida o abandonarla. Pero a estas alturas resulta difícil salirse del juego sin verse abocado a un grave deterioro de la propia economía, como bien señaló Tsipras ayer, diciendo que no el banco central griego ni siquiera tiene reservas suficientes para volver al dracma. Hay que seguir jugando, sí o sí.


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