Lo confieso, en verano adopto costumbres que durante el resto del año ni me planteo. Una de ellas es comprar toda clase de revistas con titulares tan profundos como: “La más guapa de la playa”, “Pau: su verano más atrevido” o “Luchy, espectacular en Ibiza”. Lo que es peor es que siempre termino en las páginas de pasatiempos. Aunque parezca de otra época, os prometo que todavía los incluyen.

Nunca he sido muy fan de las sopas de letras, pero los juegos de las 7 diferencias me atrapan. Así que, ¿os apetece jugar? Eso sí, advierto que no lo haremos con caricaturas de famosos ni bodegones variopintos. Esta vez lo haremos con dos modelos de gestión. Porque, igual que el mundo se divide entre aquellos que apachurran la pasta de dientes y quienes ordenadamente van extrayéndola (y lo sabes), el mundo de la inversión también se divide en dos: la gestión activa y la gestión pasiva. Los nombres ya nos dan muchas pistas, pero ¿los desgranamos un poco más?

GESTIÓN PASIVA. Se limita a replicar un índice de referencia (Íbex-35, Eurostoxx-50, ¡el que sea!). Para ello se compran exactamente las mismas acciones que componen ese índice, en la misma proporción (también se puede hacer a través de derivados) y no se hacen más movimientos en cartera que las que sufra el propio índice.

GESTIÓN ACTIVA. Un profesional selecciona buenas compañías que cree que se van a comportar bien a futuro, intentando adelantarse a las tendencias de mercado. Cada día revisa las acciones en cartera y decide si algo ha cambiado como para que sea motivo de venta y estudia otras compañías con potencial para poder incluirlas en cartera.

A estas alturas seguro que ya has detectado más de una diferencia, pero para que quede más claro, ahí van cuatro:

  1. OBJETIVO. El objetivo de la gestión pasiva es hacer exactamente lo mismo que su índice de referencia. La gestión activa, sin embargo, es un alma libre que invierte en lo que quiere.
  2. RENTABILIDAD. La gestión pasiva no te dará sorpresas en cuanto a rentabilidad. Esta será muy parecida a la del índice que replica. La gestión activa, por el contrario, tiene una rentabilidad potencial superior, pero estará en manos del gestor el explotar ese potencial o perderse en aguas pantanosas.
  3. RIESGO. Si vienen mal dadas, los fondos de gestión activa tienen capacidad de suavizar las caídas. Los fondos de gestión pasiva harán lo mismo que el índice (tanto hacia arriba como hacia abajo).
  4. COMISIONES. Los fondos de gestión pasiva suelen tener comisiones de gestión más bajas que los de gestión activa (si los gestores trabajan menos, cobran menos). 

Y ahora que ya hemos trabajado un poquito, ¿listos para dejar los pasatiempos a un lado y darnos un chapuzón?