Un artículo de Enrique Martínez.

En septiembre iniciamos un nuevo curso, y una de las notas características de este mes es la reapertura de los mercados primarios de renta fija, tras el parón que supone el verano.

Este año, el mercado del Euro se encuentra en una situación diferente: después de varios años embarcado en un programa de compra de bonos, el Banco Central Europeo anunciaba el fin de estos programas a partir de 2019.

No hay que olvidar que los programas de compras han producido una compresión histórica de los diferenciales de crédito -ver gráfico-, entendido éste, como la prima de riesgo que debe pagar un emisor para acceder a la financiación.

El incentivo de las compras por parte del BCE ha provocado una gran afluencia de emisores al mercado primario en euros, ya que permite a las empresas y Estados obtener fondos con mejores condiciones, plazos más largos y unos costes más reducidos. El anuncio del fin del programa ha acelerado los planes de los emisores para salir al mercado ya que, es de esperar que en cuanto termine éste, la demanda será menor y la dificultad y el coste para colocar los bonos, mayores.

En este sentido, con el fin del mes de agosto y el inicio de septiembre, estamos asistiendo a un aumento fuerte de la actividad en mercados primarios. Este aumento de oferta está provocando que los emisores, para hacer atractivos sus bonos, paguen unas primas adicionales que se encuentran por encima de la de mercado. Esto origina, a su vez, que los bonos ya en mercado se reprecien a la baja, tanto por ser valorados a unos mayores diferenciales de crédito como por el hecho de que en un entorno de menor liquidez, los tenedores actuales de los bonos vendan para hacer hueco a las nuevas emisiones.

En renta fija europea hemos asistido a la reedición del riesgo periférico con la formación en Italia de un gobierno de corte populista que ha disparado las primas de riesgo de este país hasta niveles de 240 puntos básicos, si bien España ampliaba hasta 100 puntos básicos, el soporte de sus buenos fundamentos hace que haya resistido mejor. Por su parte, los bonos alemanes recuperan en este entorno su papel de activo refugio y se sitúan de nuevo en el entorno del 0,3%, apoyados también por un BCE que mantiene la cautela.

En este escenario, nuestra visión de fondo es que la desaparición del BCE como comprador va a dejar un hueco de oferta que no será fácil de cubrir y que ese exceso de oferta deberá encontrar un nivel de precio adecuado. Sin embargo, la experiencia de otros mercados, como EEUU y Reino Unido, nos demuestra que bien gestionada, la salida de las políticas de QE no debe ser traumática.

En los fondos de renta fija de Imantia estamos llevando a cabo una política activa en el mercado primario de crédito, acudiendo de forma selectiva a las emisiones en primario para así poner en valor las oportunidades que se presentan.