Hacía más de 50 años que no vivíamos una situación parecida en los mercados. No hay ningún activo que tenga una rentabilidad mayor al 5% y el sesgo de rentabilidades es claramente bajista.

Podríamos decir que el endurecimiento de las políticas monetarias y las dudas sobre el crecimiento global son las principales causas del movimiento de los mercados financieros.

El hecho de que nos encontremos en la fase final del ciclo económico alcista, con las consecuentes señales de desaceleración económica y las revisiones de beneficios a nivel microeconómico, no hacen sino traer volatilidad al mercado.

Además, otra de las señales de la que todos los inversores estamos pendientes es la “inversión de la curva de tipos” o, dicho en cristiano, que los tipos de interés del largo plazo estén más bajos que los tipos de interés del corto plazo y que, históricamente, anticipa con un decalaje de 9 a 12 meses las crisis económicas. Pues bien, la semana pasada, por primera vez, el tramo central de la curva (plazos de 2 – 5 años) se puso negativo, y éste es el paso previo para que la curva total se ponga negativa en los próximos 6 meses.

Pero todo esto no son razones suficientes para que la volatilidad del mercado se haya ido cercana a 25, las bolsas europeas acumulen caídas en el año superiores al 10% y, en algunos casos, mayores del 15% (excepto Francia), y las bolsas americanas se hayan puesto negativas en el último mes.

Realmente lo que ha movido y está moviendo el mercado es el importante número de riesgos geopolíticos que nos afectan y de los que no podemos prever su resolución. Para nosotros, si los enumeramos de mayor a menor importancia, quedarían de la siguiente forma:

  • Guerra comercial entre USA y China. Llega al grado de que mientras el presidente Trump y Xi-Jinping están cerca de un acuerdo de tregua (muy positivo para los mercados), Canadá detiene a la Directora Financiera e hija del fundador del gigante Huawei, claramente ligada al gobierno y ejército de China.
  • Brexit y riesgo político en UK. Tras el acuerdo entre Theresa May y la Unión Europea, el pasado 11 de diciembre el Parlamento británico debía ratificarlo. Ante la falta de apoyo, la primera ministra británica decidió suspender la votación, ante el riesgo de perderla estrepitosamente, lo que hubiera llevado a que su propio partido la destituyera o a que la oposición le hiciera una moción de censura.
  • Italia y las negociaciones del presupuesto que le llevan directamente a una lucha de poder con la Unión Europea. Según las últimas noticias, el gobierno italiano estaría dispuesto a bajar el déficit al 1,9% - 2%, desde un 2,4% presentado inicialmente. La cuestión ahora es de qué manera, ya que no ha sido por un recorte de costes, sino por un incremento de unos ingresos que ya previamente parecían abultados.
  • OPEP y la guerra por el precio del petróleo. Al final Trump ha conseguido lo que buscaba: rebajar el precio de crudo por debajo de 60$ por barril. Si se analizan bien los acontecimientos, ha sido una “jugada maestra” por parte de EE.UU. Arabia Saudí había incrementado la producción en un millón de barriles para hacer frente a la prohibición de exportación de Irán que había impuesto Trump. Cuando llega la fecha, el mismo presidente hace una excepción con 8 países para que sigan pudiendo comprar el petróleo iraní (y que supone el 75% de las exportaciones de este país), por lo que, de la noche a la mañana, el mercado se encuentra con una sobreoferta que no tenía nadie prevista. La reacción no iba a ser inmediata, porque Arabia Saudí no puede recortar la producción abiertamente, ya que no le interesa hacer más ruido internacional tras el asunto Khashoggi. Y aquí es donde surge, por primera vez, el “eje Rusia-Arabia Saudí”, al llegar a un acuerdo por el cual el primero recortará la producción.
  • Y, por último, Francia y la revuelta de los chalecos amarillos. Finalmente, el presidente Macron ha cedido y ha hecho concesiones que supondrán de 2 a 3 décimas en el crecimiento del PIB francés. Pero, lo que es más importante, dispara el déficit del país galo a 3,5%...y luego otros, en continuas discusiones por un presupuesto de gasto del 2,4%.

Como veis, no estamos faltos de riesgos. Lamentablemente, no de mercado que, aunque estamos en un momento del ciclo en el que vamos a crecer menos que en 2018, seguimos positivos para la economía en 2019 (aunque con mucha volatilidad).

La resolución de cualquiera de los conflictos que hemos mencionado puede llevar a un rally de mercado temporal que le lleve a los niveles de valoración a los que debería cotizar por fundamentales. Eso sí, dependemos de hechos aislados y puntuales y eso no nos gusta mucho…