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Brexit


Escrito 31 May 16

31 de mayo de 2015

Las encuestas sobre el posible resultado del referéndum para la permanencia o salida de Gran Bretaña de la Unión Europea marcarán el día a día de los rumores durante las próximas tres semanas.

Aunque una encuesta sobre un sí o un no es relativamente fácil de hacer, y si está bien escogida la muestra debería ser altamente fiable, vemos como no hay todavía un consenso definitivo entre los profesionales de la demoscopia sobre cuál vaya a ser el resultado. Parece que, a grandes rasgos, el voto favorable a la permanencia superaría en un rango comprendido entre 5 y 10 puntos porcentuales al de los partidarios de abandonar la Unión.

Los referendos tienen un peligro: a veces la gente contesta cosas distintas de aquellas que les preguntan. Recuerdo el de la permanencia en la OTAN en el caso español. Se vio claramente, por la distribución territorial, barrio por barrio, de los votos, que más bien se votó a favor o en contra de Felipe González que a favor o en contra de seguir en la OTAN. Intuitivamente uno hubiera pensado que las zonas con un voto más conservador serían más bien atlantistas y las de un voto más situado a la izquierda apuntarían a posiciones contrarias a la alianza. Y no fue así. 

Espero que en el caso británico los votantes no interpreten el referéndum, ni que sea parcialmente, como una forma de censura del primer ministro, o como un ajuste de cuentas internas de algunos partidos políticos. La campaña está siendo dominada por la demagogia, por las verdades a medias, por las cuentas tergiversadas, por la apelación a instintos primarios... En fin, se está sometiendo a votación un tema que, visto desde fuera, parece que solo podría tener un resultado: un claro apoyo a seguir en la Unión.

El PIB de la Gran Bretaña es de 1,8 billones de libras. Y su contribución neta al presupuesto de la UE (lo que paga menos lo que recibe), se sitúa entre 7.000 y 8,000 millones de libras anuales. Esto es, más o menos, un 0,4% del PIB.  Alemania, por poner un ejemplo, quintuplica dicha aportación neta.

En términos de actividad económica, sin embargo, la relación con la UE tiene mucho mayor calado. Un 44% de las exportaciones del Reino Unido tienen como destino la Unión Europea, mientras solo el 8% de las exportaciones de la Unión Europea se dirigen al Reino Unido. Las ventas del Reino Unido a la Unión Europea superan holgadamente, año tras año, los 200.000 millones de libras entre 25 y 30 veces más que su déficit fiscal. Es evidente que no se puede comparar una cifra con otra directamente (parte de lo que no vendieran a la UE lo podrían vender a otros países, o consumirlo internamente limitando importaciones, entre otros de la propia UE). Pero por poco sea el margen que se perdiera en un alejamiento, la verosimilitud de que en neto salgan perdiendo los británicos parece muy clara.

Si Gran Bretaña iniciara un proceso de desvinculación de la Unión Europea debería renegociar todo tipo de tratados comerciales, incluidos los que tiene la Unión con terceros países muy importantes, como China. Especial relevancia sería la que tendría todo lo referido a la libre circulación, a la homologación, de servicios, sobre todo los financieros. Francia, Alemania y hasta Irlanda no dudarían en aprovechar la ocasión para arañar una buena parte del negocio a la City londinense. Con el sueldo de unos cuantos centenares, quizás algún millar, de altos ejecutivos de la plaza financiera londinense, se cubre con creces el déficit presupuestario frente a la UE.

Si decidieran salir, para el Reino Unido se abriría de nuevo el tema escocés, siendo como es previsible que en Escocia el voto favorable a la permanencia en la UE será claro. Ante un no en el conjunto de Gran Bretaña, es muy probable que los escoceses pidieran un nuevo referéndum de independencia, esta vez con mayores probabilidades de éxito, con el argumento de querer seguir perteneciendo a la UE.

Suponiendo que ganara el no, se iniciaría un proceso de desvinculación que se prevé muy lento y complicado. No sería cuestión de meses, sino de varios años, entre cinco y diez. Un tiempo más que suficiente como para repensar la decisión, sobre todo si tenemos en cuenta que los partidarios del no integrados en las filas conservadoras (el ex alcalde Boris Johnson o el ministro Gove), lo piden porque creen que les permitirá conseguir una mejor fórmula de continuidad dentro de la Unión, no porque quieran, a cualquier precio, una salida, como preconiza la UKIP:

En fin, si los británicos votan con la cabeza, el sí a la Unión parece claro. Confío en que así sea, y una vez conocido el resultado positivo, los mercados recuperen una percepción más razonable del riesgo europeo, con efectos claramente positivos sobre los mercados bursátiles, en especial sobre los valores financieros. Un no crearía mucho ruído, reavivaría el discurso de los escépticos sobre el proceso de construcción europea, sobre el propio euro, sobre las deudas soberanas, en especial las periféricas, sobre tipos de cambio y, a corto plazo, muy probablemente, afectaría negativamente a los mercados financieros.

Ante esta situación hay quien puede tener la tentación de esperar a ver qué pasa antes de invertir. Pero las incertidumbres, los temas complicados pendientes de resolver, son una constante en el mercado. Cuando una incógnita se despeja, aparece otra. Y a veces, se despejan antes de lo previsto. Seguiremos invertidos y celebraremos con nuestros amigos británicos la confirmación de su pertenencia a nuestro club.  Y, con los años, esperamos que terminen por ser socios plenos, de verdad,  aceptando compartir moneda. Pero eso quizás ya sea un tema para la próxima generación.

Josep


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Comentarios

#1

joanmanel Value Investor

31 May 16

Sin duda @JPrats,
los motivos que has argumentado a nivel económico para que Gran
Bretaña permanezca en la UE, son irrefutables y las autoridades
Británicas ya se encargan de difundirlos entre sus ciudadanos, para
que a la hora de decidir, opten por "el buen
camino"
, el camino común europeo. Cómo ya pasó en España en
el momento de decidir sobre el ingreso en la OTAN. Recordemos que a
" La OTAN, de entrada NO" decía el Psoe de Felipe
Gónzalez y Alfonso Guerra, y acabamos entrando en la OTAN con refrendo
a favor de la ciudadanía, pero "sin ingresar en la
estructura militar integrada"
, creo recordar. Aún y así,
el camino común GB-UE, tiene sus ramales y desvios (la moneda por
ejemplo, o les acuerdos específicos para la GB en su relación con la
UE de los últimos años, que les ha supuesto un jugoso beneficio en su
balance de cobros-pagos con la UE, etc). Esta especial situación de
siempre de el Reino Unido con la UE, es la que me da pie a pensar, que
en el improbable caso de que ganara la opción del Brexit, ya  tendrán
prevista  "la manera de estar fuera, sin salir de
dentro"
y así se produce el gran cambio, para que todo siga
más o menos igual, pero diferente...