Me ha parecido interesante profundizar en la importancia de invertir con un horizonte temporal de medio-largo plazo. Para ello, he rescatado un fragmento de una larga conversación que tuve hace unos días con un buen amigo, tratando de explicarle cuál es, en mi humilde opinión, la forma correcta  de invertir en bolsa.

Este amigo con sentido común me realizó la siguiente pregunta: “¿Se puede invertir dinero en una compañía sin conocer al menos qué produce y quiénes son sus competidores?” Yo le contesto que sí, que en los mercados coexisten diferentes formas de “invertir” que comparten un objetivo básico: ganar dinero, pero no comparten otro factor fundamental: el horizonte temporal.

Mi amigo hace un gesto que desprende incredulidad y pregunta: “¿Qué importancia tiene el horizonte temporal si el objetivo es ganar dinero?” Yo respondo que es un factor determinante y diferencial, inherente a los intereses reales que persigue la persona o máquina que está detrás de una operación de compra-venta. ¿Cuáles son dichos intereses?: Para los amantes del cortoplacismo, ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible. Para conseguirlo intentan adivinar qué va hacer la bolsa dentro de un minuto, una hora o mañana. Por sentido común, p ara tener cierto éxito en este tipo de estrategias es necesario tener mucha suerte e intuición, similar a jugar en la ruleta del casino de turno unas cuantas fichas. El problema radica en conseguir una consistencia en tus resultados y como todos los humanos sabemos la suerte es finita y en algún momento se acaba.

¿Por qué es tan complejo obtener retornos positivos de forma consistente en el corto plazo?: Dos razones básicas:

a) La propia presión psicológica inherente al funcionamiento del cerebro humano. La pérdida de dinero supone una especie de “tortura” difícil de digerir que desemboca en la venta indiscriminada para cortar de raíz dicho sufrimiento.  
b) Superación de tu presupuesto límite impuesto por tu propia empresa. Para entenderlo, es como si tienes un presupuesto de 10.000€ mensuales para utilizar en el Casino y agotas el dinero la primera semana porque has tenido una mala racha. El resultado final es que no puedes seguir jugando hasta el próximo mes. Traducido a la bolsa, el mercado te expulsa y no te permite aprovechar las oportunidades que puedan aparecer.   

Por otro lado, existe otra forma de invertir que sin ser infalible ha quedado demostrada su capacidad de generar retornos consistentes en el tiempo. Su “secreto” se basa en invertir en activos de calidad que crean valor de forma sostenible, pagando un precio por debajo de su valor fundamental, en línea con la forma de pensar de un empresario racional. Para tener éxito, es necesario mantener un horizonte temporal de medio-largo plazo, donde el factor tiempo es tu amigo. ¿Por qué?: Muy sencillo, te permite aislarte del “ruido” cortoplacista, donde el estado de ánimo del señor “mercado” es cambiante e impredecible. Por tanto, gozas de exclusividad para concentrarte en analizar y entender cómo gana dinero una compañía y cuál es su ventaja competitiva.

Para entenderlo mejor, pongamos un ejemplo real. Imaginemos que una compañía de calidad presenta un beneficio trimestral, semestral o anual ligeramente por debajo de las estimaciones de los analistas. Es probable que sufra un castigo instantáneo por esta razón. Si analizamos cuál es la razón y deducimos que su ventaja competitiva no se ha visto afectada es probable que se genere una oportunidad de compra.   

 Por tanto, dada la irracionalidad imperante en el corto plazo, puedes beneficiarte adquiriendo un “trozo” de la compañía pagando un precio muy por debajo de su valor fundamental, similar a ir de rebajas a un centro comercial a comprar una televisión o unos zapatos. 

Por supuesto, todo esto no tiene sentido si el gestor del fondo no cuenta con libertad e independencia para llevar a cabo este trabajo.   

En conclusión, la estrategia “aburrida” basada en esperar pacientemente a que el mercado valide tu tesis de inversión no goza de la simpatía de la mayor parte de los actores de mercado. Por tanto, es una gran fuente de generación de oportunidades reales de inversión.