Invertir en bolsa

Illescas Blogger, Inversor

Políticas monetarias desde la ignorancia


Escrito 19 Mar 16

Desde el estallido de la crísis de las subprime y la debacle que supuso para la mayor parte de las economías, los gobiernos de los países más importantes se han lanzado a dar a la máquina de imprimir dinero, lo que se llama relajación cuantitativa. Me resultan curiosos estos nombres tan originales que se buscan, para decir algo tan simple como que van a poner más dinero a circular, a ver si esto mejora.

Tengo que decir que mis conocimientos sobre economía son nulos. He oído hablar de Keynes, que parece ser el padre de la macroeconomía moderna, y poco más.

Mis conocimientos de economía se suscriben a la propia. Yo se cuanto necesito todos los meses para mantener mi nivel de vida, y si dejo de ingresar por mi trabajo, tengo dos soluciones: recortar, o buscar otras fuentes de ingreso.

Parece que la única forma de que la economía de los países funcione, en vez de intentar recortar gastos y generar ingresos, sea endeudarse.

La pasada crisis “corrijanme si me equivoco”, fue provocada por un aumento desmesurado del crédito. Se ha dicho por activa y por pasiva que había que bajar el nivel de deuda, de las familias, las empresas, ¿Y el estado?

No estoy hablando del estado español en concreto, hablo de todos a nivel genérico.

A mi me preocupa enormemente que el nivel de deuda alcance un punto de no retorno.

Algunas veces he podido leer algún comentario en este sentido del economista Niño Becerra. Me parece que este señor es excesivamente negativo, pero hay que reconocer que en algunos puntos críticos tiene razón.

Si la deuda de los estados sigue aumentando, ¿Quien va a pagar? ¿Hacemos un reset?

No me importa si los estados hacen un reset, y dicen ¡¡Hasta aquí!!, siempre que el paganini de turno no sea yo, porque está claro que por mucho que los gobernantes sean responsables (ellos no se consideran responsables de nada), al final los que pagamos los platos rotos somos los ciudadanos de a pie. Bien sea con más paro, mayores impuestos, o....más sangre.

La guerra de divisas, tipos de interés, etc, en la que están inmersos los Bancos Centrales, no hacen más que esconder una realidad, la economía mundial no crece. Los préstamos y las obligaciones de los estados, están fundamentadas en la opción financiera típica, mañana ganaremos más y podremos pagar, el problema es que ese mañana parece esfumarse.

Parece que la revolución industrial se ha acabado, o por lo menos para nosotros, se ha trasladado de lugar. El tejido industrial que parecía ser el alma de la economía europea, se ha ido desintegrando y las empresas se lo han llevado por partes a otros lugares del mundo más baratos.

Si no se genera aquí el suficiente dinero, para poder pagar toda esa deuda, ¿De donde va a salir?

No se si las políticas monetarias que están adoptando los diversos países son las correctas o no, yo se que si me endeudo más, no puedo pagar, me tengo que limitar a lo que mis ingresos permiten.

¿Hacen lo mismo los estados? ¿No te acongoja un poco?

 

Comentarios (19)

22 Mar 16

Sr. juanfran.ib, en primer lugar quería hacerle notar que parte de su post me ha parecido un tanto grosero y me gustaría que en esta red se debatan los argumentos con el máximo respeto. En segundo término, me gustaría que de explicara qué es lo que he tergiversado por cuanto en mi post me he limitado a exponer una opinión. Difícilmmente, por tanto, he podido dar una interpretación forzada o errónea a sus palabras, Entiendo que usted no comparta, pero al mismo tiempo le pido que respete al igual que yo no comparto pero respeto la suya. Usted dice "la principal causa de los problemas actuales, la excesiva creación de dinero en forma de créditos bancarios, alimentando la inflación y la creación de burbujas", es precisamente el hilo de mi argumento y por lo que yo defiendo en la actualidad diversificar con metales preciosos. En el resto, por supuesto que no estoy en nada de acuerdo con usted. Empecemos por la tergiversación, en qué lugar de mi post digo  yo que los Estados puedan gastar lo que quieran, lo que digo es que están dando a la máquina del dinero (para autofinanciarse)... Y crear anotaciones en cuenta es básicamente lo mismo que crear billetes y anotarla después en el BCE es como si este quemara esos billetes. Todo ese proceso socavará, al menos debería, la confianza de los ciudadanos tanto en aquellos que hacen esas manipulaciones de ingeniería financiera como en la moneda que es manipulada de esa forma. Por último, precisamente por respeto evitaré comentar su última frase.

22 Mar 16

Los estados a diferencia de las personas son entidades que funcionan a perpetuidad, por lo que pueden ir renovando su deuda constantemente, eso las personas no podemos hacerlo y por extensión las familias tampoco. Los estados como se ha dicho pueden emitir moneda. La situación en la que un estado está aumentando su endeudadamiento  y aumenta tambien  la masa monetaria suele producirse en un entorno de bajos tipos interés. Es decir los estados suelen imprimir dinero cuando su deuda es alta y la política monetaria se ha quedado sin margen (tipos ya muy bajos). En este punto se ha roto el ciclo de la inversión, los agentes que intervienen en el mercado tienen una predilección absoluta por el efectivo, no hay un binomio de rentabilidad / riesgo que favorezca la asunción de riesgos por parte de los agentes que actúan en el mercado. Es un escenario de trampa de liquidez. 

En la actualidad es como estamos.

La solvencia se mide como la capacidad de pago actual que estimó con mis ingresos futuros (DFN / EBITDA) para las empresas, por ejemplo. En un estado superar el 100% del PIB en deuda implica no poder subir los tipos para que el coste financiero de la deuda no ahogue a la economía. Por ello para recuperar el ciclo de la inversión y salir de la trampa de liquidez, es muy importante reducir el coste de los intereses de la deuda estatal y sólo hay dos formas, una bajar los tipos o aumentar el superávit presupuestario mediante impuestos o recorte del gasto.

Si el estado no controla su presupuesto, en la próxima renovación de deuda puede que ya nadie quiera comprarla y es ahí cuando se produce el default.

Los estados pueden quebrar igual que la vivienda no siempre sube y que al final todo se paga a su precio justo. El papel de los bancos centrales es para ganar tiempo.

 

 

22 Mar 16
LORENZO B. DE QUIRÓS13/03/2016 02:18 Los Bancos Centrales de las economías avanzadas se han embarcado en un ultra activismo monetario sin precedentes. Ante la crisis que comenzó en el verano de 2007, bajaron los tipos de interés a cero. En paralelo expandieron sus balances comprando toda clase de activos. Estas medidas produjeron una depreciación de sus tipos de cambio frente a las divisas de los países emergentes. Para conjurar esta presión depreciatoria, estos acumularon reservas para mantener en niveles bajos sus tasas de interés a largo plazo. En consecuencia, su entorno monetario adquirió también una extraordinaria laxitud. Está anormal situación persiste, agudizada, casi una década después de la Gran Crisis. El BCE y los institutos emisores danés, suizo y sueco se han sumado al de Japón y han adoptado tasas de interés reales negativas con el objetivo de estimular la actividad económica. Se ha producido una auténtica perversión de la política monetaria. En el período posterior a la bancarrota de Lehman Brothers en septiembre de 2008, las medidas excepcionales introducidas por los bancos centrales tenían una justificación sólida: evitar el colapso del mecanismo de medios de pago, restaurar la estabilidad y conjurar el peligro de la depresión. Cuando el sistema financiero parecía estabilizarse o estaba en visos de hacerlo, la expansión monetaria persistió con un nuevo-viejo fundamento: impulsar la alicaída demanda agregada. De este modo, lo extraordinario se ha convertido en normal pese a que la teoría económica y la experiencia enseñan que la ultra actividad monetaria no es un medio para crecer y crear riqueza. La contumacia en este error va a tener graves y dolorosas consecuencias. Se ha vuelto a incurrir en un fallo de manual: la creencia de que los Bancos Centrales pueden reactivar la economía de modo permanente. Para empezar, esta visión olvida los efectos acumulados de las expansiones crediticias sobre la oferta productiva. La distorsión de un precio relativo, el del dinero, conduce a adoptar malas decisiones de inversión que suelen terminar en una recesión y, en el extremo, en una depresión cuando el boom finaliza, lo que es sólo cuestión de tiempo. Esta idea central de la Escuela Austríaca ha sido refinada y completada por la moderna teoría del ciclo financiero que tiene en economistas del Banco Internacional de Pagos, como Daniel Borio, su más cabal exposición. Por otra parte, el ultra activismo monetario parece ignorar los conocidos efectos de retroalimentación, producidos por masivas compras de activos, reales y financieros, a crédito. Cuando las burbujas fabricadas por excesos crediticios se desinflan, los activos adquiridos por ese procedimiento no proporcionan las tasas de retorno necesarias para servir los préstamos asociados a su adquisición. La consecuencia es una recesión-depresión y una crisis bancaria. El problema de stockscreado por la expansión monetario-crediticia no puede solventarse con más dosis de lo mismo. Desde esta perspectiva, las burbujas cuyo estallido condujo a la Gran Recesión vuelven a ser alimentadas por los Bancos Centrales y cuando se desinflen producirán un efecto demoledor sobre unas economías que aún no han purgado los excesos del anterior ciclo de deuda. La actual política de los Bancos Centrales amenaza de manera frontal la salud de las entidades de crédito y el funcionamiento de los mercados financieros. Con tipos de interés cero o reales negativos, si se desea que éstos sean transmitidos a las empresas y a los hogares, la rentabilidad de la banca desaparecerá a menos que esos mismos tipos se impongan a los depósitos, en cuyo caso éstos se reducirán de manera sustancial. Parece evidente que la gente no estará dispuesta a pagar por poner su dinero en una institución bancaria en vez de recibir una remuneración por él. Esto conduce a erosionar de manera directa la capacidad de la banca de canalizar el ahorro hacia la economía real lo que disminuye el crecimiento potencial de la economía. Esta última afirmación se ve fortalecida por la imposición a las instituciones bancarias de requisitos de capital sensiblemente superiores a los del pasado. Como no existe el vacío, el debilitamiento de las funciones de la banca tradicional será ocupado en gran parte por el crecimiento del shadow banking, cuya base de negocio son los préstamos colateralizados. El espectacular desarrollo de ese sector en los años previos a la Gran Recesión se verá acelerado por el endurecimiento de las regulaciones aplicadas a los bancos clásicos a raíz de la crisis. Desde el momento en el que el tipo de préstamos ofrecidos por la banca no convencional es más procíclico, ello se traducirá en un entorno de mayor inestabilidad. Del mismo modo, las aseguradoras y otros prestamistas tendrán crecientes dificultades para obtener retornos adecuados sobre sus activos, lo que implica serios problemas para un segmento importante del sistema financiero. Los ejemplos podrían extenderse hasta casi el infinito. La actuación de los bancos centrales compromete su independencia y su objetivo, la estabilidad de precios. Al comprar papel del Gobierno a gran escala e intentar que los tipos no crezcan se convierten en un instrumento al servicio de la política fiscal. En paralelo, la financiación del endeudamiento del sector público mediante la máquina de imprimir billetes resta incentivos para que los gobiernos pongan en marcha procesos de consolidación presupuestaria precisos para garantizar la sostenibilidad; un caso paradigmático de riesgo moral. Para los institutos emisores el resultado es la pérdida de credibilidad y, por tanto, su incapacidad de anclar las expectativas de los agentes económicos en un marco estable, lo que es negativo para el crecimiento. El recurso a la política monetaria para conseguir fines que no están a su alcance constituye un error de consecuencias incalculables pero, sin duda, pésimas. Cuanto más se prolongue esta situación, mayores serán los costes sociales y económicos derivados de salir de ella. El riesgo para la pervivencia de las economías de mercado no procede ahora de los populismos de distinto signo o de otras amenazas reales o imaginarias sino de la irresponsable y suicida actuación de la banca central.
22 Mar 16

@josepirl

Demoledor resumen de consecuencias negativas, no se puede imprimir crecimiento ni se puede obligar a la gente a consumir.

Confiemos se genere suficiente inflación y crecimiento como para poder subir tipos en los próximos dos años Europa. Que USA nos muestre este mismo año una posible salida con dos subidas de tipos. Es fundamental recuperar el binomio de rentabilidad y riesgo que permita la asunción de riesgos y la financiación de proyectos....

Los efectos de los tipos negativos en las aseguradoras y renta fija son graves.

Gracias por el artículo.

 

MRDV http://miguelramo.com/mef - https://twitter.com/miguelramo

23 Mar 16

Bankinter: " El BCE lo cambia todo en la Eurozona. Financiación y energía baratas como estímulos claves. Modo risk-on, de nuevo". ( Informe de Estrategia Perspectivas 2º trimestre 2016).

23 Mar 16

Bankinter, hoy en Capital Radio su analista Ramón Forcada recomendaba comprar bancos, es más, ha insinuado algún fondo de inversión en Banca y hoy: Bankinter -1.5% Bankia -1.97% BBVA -1.88% Santander -2.13% Popular -2.94% y en Alemania Deustche Bank -2.87%,

 

En fin es lo que hay, para mi fue hablar Draghi, luego Ana Patricia y a distribuir papel bancario con excusas, que si Supermario, que incremento el dividendo un 5% etc...

Illescas Blogger, Inversor

23 Mar 16

Hola José

Curioso que recomienden bancos, cuando hace un mes o dos eran el sector a evitar, je, je. 

23 Mar 16

La expectativas en banca no son nada halagueñas según Daniel Lacalle. El negocio no es rentable y con tipos negativos se deterioran los márgenes. Darán crédito con lo de "barato barato" pero la gente ignora que hay que devolverlo. Así se generó la burbuja inmobliaria en parte.

 

Me quedo con lo expuesto más arriba de "podrán imprimir papel pero no crecimiento".

 

Creo que a finales de año podremos comprar Santander a 2,5 y BBV a 3,5 lo que nos daría un Ibex sobre 5.500 puntos. Puedo ser catastrofista pero es mi hipótesis muy personal.

24 Mar 16

La demostración de cómo los bancos centrales manipulan las bolsas:

 

24 Mar 16

http://www.expansion.com/empresas/banca/2016/03/23/56f2f47146163f1f678b4580.html

Cuando se leen este tipo de noticias en la prensa salmón, el sector está maduro ya. Que conste que es mi diario económico de cabecera, me ayuda a tomar decisiones muchas veces.

Hoy Deustche Bank cede casi un -4% y la banca española sobre el -2%