El ejercicio 2016 marcó el final de los descensos en los precios de la mayoría de materias primas, una tendencia que venía prolongándose desde 2011.

 

Los pronunciados recortes en la inversión, las reducciones en la oferta derivadas de los bajos precios y los incrementos graduales en la demanda han hecho que la mayoría de mercados se aproximen hoy al equilibrio.

 

Ahora, parece probable que los precios se mantendrán dentro de los límites durante años, ya que la importante bajada que han experimentado debería inducir a reducciones rápidas en la oferta, y el cambio tecnológico y la capacidad disponible limitarían inmediatamente cualquier incremento en los mismos.

 

 

Petróleo: esa sensación de hundimiento

 

Los cambios en el panorama de la oferta de las materias primas han sido más palpables en el mercado del petróleo que en ningún otro. En el plazo de unos pocos años, las técnicas de perforación horizontal y fractura hidráulica (o fracking) han pasado de ser experimentos marginales a convertirse en estándares tecnológicos y, pese a los bajos precios, los niveles de oferta han continuado aumentando.

 

La Agencia de Información de la Energía prevé que la producción de petróleo en Estados Unidos en 2018 superará los 10 millones de barriles al día, cifra superior al máximo registrado en abril de 2015 y que se aproxima a las cotas alcanzadas por Rusia y Arabia Saudí.

 

Sin embargo, aún está por determinar cuál será el impacto de este nuevo abaratamiento en la producción. Tras el colapso de los precios del petróleo que comenzó en 2014 y finalizó en 2016, la mayoría de analistas determinaron que un rango de entre 40 USD –cifra por debajo de la cual la tensión sobre la estabilidad financiera provocaría una marcada contracción en la oferta– y 60 USD por barril – precio por encima del cual la nueva oferta se activaría– podría ser la nueva normalidad del sector del petróleo.

 

Ahora, en cambio, una serie de factores están empujando a la baja tanto este techo como el suelo: el cambio tecnológico está reduciendo los costes en el mercado del crudo; resulta más fácil encontrar financiación gracias a que la exploración del petróleo de esquisto plantea menores riesgos que los métodos tradicionales y, por último, los contratos de deuda que eran vulnerables a los bajos precios ya han vencido o incurrido en mora, dejando únicamente créditos susceptibles de devolverse a niveles poco elevados.

 

De todo ello se deriva que el corredor de precios evoluciona a la baja, sin que se sepa aún en qué punto se detendrá pese a las promesas de la OPEP de controlar su propia producción.

 

 

¿Es el oro una inversión tan brillante?

 

El oro, junto con su prima menor la plata, desempeñan un papel muy especial en las carteras de los inversores. Considerado por muchos como la verdadera y única unidad monetaria, este preciado metal tiende a repuntar cuando la salud del sistema capitalista moderno –y en concreto la de sus instituciones bancarias– se pone en entredicho.

 

Cuando se intensifican estos temores, las tires de la deuda pública tienden a caer de forma inversamente proporcional a los incrementos en la percepción del riesgo. Esto reduce el coste de la tenencia de oro que, por supuesto, no genera ninguna rentabilidad.

 

Por el contrario, las subidas de las tires –más concretamente aquellas protegidas frente a la inflación– provocan que el oro resulte comparativamente menos atractivo, lo cual hace que la decisión sobre invertir o no en dicho metal se convierta en una decisión compleja para los inversores. Por una parte, poseer una cierta cantidad de oro puede ser una forma sensata de dotar a una cartera de protección adicional en caso de que empeorasen las actuales condiciones de optimismo.

 

Por otra, si fuera cierto que las políticas flexibles de los bancos centrales están próximas a retirarse, el incremento en las tires reales podría afectar negativamente a las perspectivas de los inversores en oro de cara a los próximos años.

 

 

Extracto del informe trimestral Market Insights

El programa Market Insights proporciona datos completos y comentarios sobre los mercados mundiales sin hacer referencia a productos concretos. Diseñado como una herramienta para ayudar a los clientes a entender los mercados y de apoyo a las decisiones de inversión, el programa analiza las consecuencias de los datos económicos actuales y los cambios en las condiciones del mercado.