Con el continuo debate acerca del momento en que tendrán lugar las inminentes subidas de tipos en EEUU y el Reino Unido, los inversores prestan atención incluso a la más pequeña de las variaciones. 

El IPC del Reino Unido publicado el pasado martes fue algo más alto de lo esperado, de un 0,1%, cuando el mercado esperaba un 0,0%. Los mercados reaccionaron con un fortalecimiento de la libra con respecto al dólar, reflejando la posibilidad de un adelanto en la subida de tipos. 

Pero por otro lado, las presiones deflacionarias a nivel global como consecuencia de unas importaciones más baratas desde China y unos precios a la baja de las materias primas podría contrarrestar el repunte de la demanda doméstica. 

Al otro lado del Canal de la Mancha, las previsiones sobre la inflación 5 años / 5 años (la inflación esperada dentro cinco años, comenzando dentro de 5 años) en la eurozona cayó significativamente tras la devaluación del renmibi, la divisa china, como se puede ver en el gráfico. 
 

Una deflación importada que se prolongue en el tiempo podría forzar al BCE a extender el programa de expansión cuantitativa.

Así, cuando se trata de predecir los próximos movimientos de los bancos centrales a lo largo del planeta, los inversores deberían recordar la famosa cita de Sócrates... "Sólo sé que no sé nada".