No confiar en el Banco de Japón (BdJ) fue la lección que aprendieron los inversores la semana pasada. Los mercados se revolucionaron con la posibilidad del anuncio de más medidas expansivas durante la reunión de abril.

El Banco de Japón rebajó sus perspectivas de crecimiento e inflación, y retrasó el plazo para lograr su objetivo de inflación del 2%. A pesar de ello, el Banco de Japón se abstuvo de anunciar más medidas expansivas, decepcionando a los mercados.

El yen se fortaleció y la renta variable japonesa cayó bruscamente. Las acciones bancarias, con las que los inversores esperaban poder beneficiarse de una introducción de tipos de financiación negativos, se vieron particularmente afectadas.

Seguimos pensando que es probable que el Banco de Japón flexibilice más su política monetaria este año, pero el cuándo sigue siendo incierto.