Buenos días,

Adjuntamos ficha mensual de LIERDE correspondiente a diciembre de 2018:

     12. LIERDE, ficha mensual diciembre 2018

Esperamos que os resulte interesante.

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En diciembre la rentabilidad de LIERDE retrocedió un -8,8% frente a un -5,5% el Stoxx 600 (Net Return) y un -5,4% el Eurostoxx 50. LIERDE ha cerrado el año con una rentabilidad del -20,8% frente a un -14,3% del Eurostoxx 50 y un -10,8% del Stoxx 600 (Net Return). El valor liquidativo de LIERDE a cierre de diciembre se situó en 88,82 euros/acción y la liquidez de la cartera en el 7,2%. La volatilidad de los últimos doce meses sube ligeramente a 11,3% frente al 12,5% del Stoxx 600 y del 13,5% del Eurostoxx 50.

2018 ha sido un mal año para la renta variable, especialmente para los métodos con un horizonte de largo plazo en base a la inversión en valor. En líneas generales, los retornos anuales han sido negativos y en muchos casos peores que los de los índices de referencia. LIERDE no ha sido ajena a esa tendencia, cerrando 2018 con una rentabilidad negativa que no se corresponde con la elevada generación de valor de las compañías en cartera.

El principio básico de la filosofía “value” es la existencia de diferencias significativas en el mercado entre el precio y el valor de los negocios. La evolución de LIERDE en 2018 es un buen ejemplo. De forma resumida, los negocios en los que estamos invertidos han generado valor a tasas de doble dígito este año y, según nuestras estimaciones, lo seguirán haciendo en 2019. Esta búsqueda de compañías con capacidad de generar valor es, sin duda, el factor fundamental del método LIERDE. Nuestro margen de seguridad se basa en la inversión en negocios que no sólo generan retornos superiores a la media, sino que son capaces de reinvertir a esos elevados retornos generando mayor valor para sus accionistas a largo plazo. En definitiva, el mal comportamiento del valor liquidativo en el año se debe a un de-rating (incremento del diferencial entre precio y valor) generalizado de las compañías en cartera, y no a un número de errores (compañías que destruyen valor para sus accionistas) por encima de la media histórica.

En base a lo anterior, es lógico que nuestra convicción en el potencial de la cartera a principios de 2019 sea superior a la que teníamos a principios de 2018. Las caídas no sólo han incrementado la infravaloración de la cartera, sino que nos han permitido incrementar su calidad (generación de valor) media. En cualquier caso, entendemos que después de un mal año uno de los grandes interrogantes que se plantean los inversores es: ¿tiene sentido estar siempre invertido o es mejor intentar hacer entradas y salidas en base a nuestra visión de mercado?

Fidelity Investments realizó un estudio de su fondo Magellan en el período 1977-1990. Su gestor Peter Lynch consiguió una espectacular rentabilidad media anual del +29% durante esos 13 años, convirtiéndose en uno de los mejores gestores de la historia. Es razonable pensar que los inversores del fondo obtuvieron excelentes retornos, pero la conclusión del estudio era realmente sorprendente: el inversor medio había perdido dinero estando invertido en uno de los mejores fondos de la historia y en uno de los mejores ciclos bursátiles de la historia. Es decir, los errores en el timing de entrada y salida habían generado pérdidas muy superiores a la generación de valor de la cartera.

El estudio anterior es muy ilustrativo para entender el poder del interés compuesto a largo plazo frente al “market timing” (o trading), pero nunca nos habíamos planteado la posibilidad de realizar un ejercicio similar para LIERDE. El motivo fundamental es que dado el origen familiar de LIERDE, su patrimonio siempre ha sido estable por su convicción en la viabilidad del método LIERDE a largo plazo. Recientemente, una de las mejores gestoras independientes de España publicaba un estudio muy interesante sobre qué pasa con la rentabilidad a largo plazo si te pierdes los mejores días. La conclusión es que hacer “market timing” puede hundir tu rentabilidad a largo plazo. El resultado es tan significativo que sólo perdiendo los 28 mejores días en 10 años (1% del total) en el período 2008-2018, la rentabilidad habría sido negativa frente a una rentabilidad de más del 100% del S&P 500, índice que toman como referencia en su estudio.

El resultado anterior fue tan ilustrativo que nos ha llevado a plantearnos el mismo ejercicio para LIERDE durante el mismo período 2008-2018. La rentabilidad acumulada de LIERDE en estos últimos 10 años ha sido superior al +130%. La conclusión del análisis es que perderse los mejores días sin estar invertido disminuye notoriamente la rentabilidad final. Por ejemplo, si un inversor se hubiera perdido los 5 mejores días su retorno acumulado se habría reducido a un +80% (un +50% menos), sin los 10 mejores a un +55% (un +75% menos) y sin los 15 mejores a un +30% (un +100% menos).

Es cierto que se podría haber planteado el ejercicio en el sentido opuesto, buscando qué pasaría si se hubieran evitado los días malos. El resultado seguramente mejoraría muchísimo, pero es importante entender que este análisis parte de un principio básico: las compañías con generación de valor elevada y sostenible en el tiempo (nosotros les llamamos “compounders”) siempre valen más a largo plazo. Es decir, cuando se tiene convicción en que algo no sólo está infravalorado, sino que además cada día tiene (genera) más valor, el riesgo de perderse los días en los que los precios de mercado reflejan el valor real es mayor que el de perderse las caídas de mercado en el corto plazo.

2019 ha empezado muy bien para LIERDE con una rentabilidad superior al +5% en las dos primeras semanas sin apenas noticias o catalizadores sobre la evolución operativa de las compañías. Un ejemplo más de la dificultad de acertar en el timing para vender o comprar y de perderse "los días buenos". En definitiva, seguimos pensando que una cartera diversificada en compañías de calidad (compounders) es la mejor fórmula para obtener buenos resultados a largo plazo.