A mediados del mes de mayo asistimos a una corrección puntual de los activos de riesgo, debido a la polémica generada en torno a Donald Trump y las investigaciones sobre posibles conexiones de su ejecutivo con Rusia. Tampoco acompañaron las dudas generadas sobre la economía brasileña por nuevos casos de corrupción que podrían afectar al presidente del gobierno. Además, Moodys rebajó un escalón el rating de China hasta A1, debido al elevado apalancamiento y a un menor potencial del crecimiento económico en el futuro.

 

Sin embargo, en el cómputo mensual han pesado más los positivos datos macro a ambos lados del Atlántico. La eliminación de las incertidumbres políticas en la eurozona tras la celebración de las elecciones en Francia y Holanda, junto a los positivos resultados empresariales que se han ido publicando, han permitido a los índices de renta variable finalizar el mes en niveles cercanos a máximos anuales.

 

En mayo hemos visto al indicador de confianza empresarial en Alemania (IFO) en máximos históricos, mientras que los indicadores adelantados de la eurozona se siguen consolidando en niveles de expansión económica. En EEUU la revisión del PIB del primer trimestre del 2017 se ha situado en el 1,2% (muy superior al 0,7% publicado anteriormente), mientras que la tasa de paro se redujo hasta el 4,4% con la creación de 211.000 puestos de trabajo. Tras conocer la publicación de las actas de la última reunión de la Reserva Federal, el mercado anticipa otra subida de tipos de interés en EEUU en la reunión de junio, aunque la inflación no acabe de dar señales de tensiones al alza.

 

Las expectativas de inflación a futuro permanecen ancladas también en la eurozona, lo que ha permitido a los bonos de gobierno tener un comportamiento muy estable durante el mes, incluso con tendencia a la apreciación en precio (disminución en TIR), a la espera de mayores detalles de la retirada de estímulos monetarios que podremos conocer en las próximas reuniones de la autoridad monetaria europea. Algunos miembros del consejo de gobierno del BCE han abierto la puerta al fin de los estímulos en un futuro cercano.

 

En este contexto, la caída de rentabilidades ha sido más acusada en los bonos del gobierno americano que en los de los europeos, lo que ha reducido el diferencial de los bonos a 10 Años de Estados Unidos y Alemania hasta los 190 puntos básicos.

 

Respecto al segmento de la renta fija privada, en el mes de mayo ha continuado el elevado ritmo de emisiones en mercado primario de bonos, a pesar del aumento de volatilidad que hubo por las dudas generadas en torno a Trump y Brasil. Seguimos viendo a muchos emisores aprovechar los tipos extremadamente reducidos que hay en mercado (tanto por los reducidos tipos de interés libres de riesgo, como por los reducidos diferenciales de crédito). La mayoría de emisiones de la nueva deuda senior non-preferred la siguen realizando los bancos franceses, mientras que algún emisor español ha aprovechado para debutar en el mercado de CoCos (Contingent Convertibles) a rentabilidades mucho más reducidas de lo que le hubiera exigido el mercado en meses pasados.

 

También hemos visto estrechamientos generalizados en los índices de crédito, con un mejor comportamiento de emisores financieros en especial en estructuras de deuda subordinada.