Estamos ante un momento de mercado especialmente complicado para los ahorradores conservadores. La renta fija es un activo tremendamente complejo, donde el conocimiento de los diferentes de tipos de emisiones es clave antes de realizar cualquier inversión. Existen más de 100 categorías de fondos de renta fija, y esto hace que la toma de decisiones sea demasiado complicada para inversores no profesionales. 

A lo largo de este año 2017, hemos podido ver cómo se han deteriorado las rentabilidades de los activos de menor riesgo. Los fondos de categorías más conservadoras como son los monetarios, renta fija ultra corto plazo y renta fija deuda publica corto plazo se sitúan de media en terreno negativo. Y aquellas categorías de la renta fija más conservadora no superan las rentabilidades del 0.7% en media. Esto está empujando a los inversores a asumir mayores riesgos invirtiendo en activos más arriesgados con la esperanza de obtener una mayor rentabilidad, pero que en el caso de la renta fija está resultando difícil. Es momento de invertir en estrategias de renta fija flexible, donde la política propia del fondo te permita beneficiarte de las distintas oportunidades, que las hay, en estos momentos de políticas monetarias más restrictivas. Actualmente, desde Merchbanc entendemos que en el actual ciclo en el que nos encontramos la flexibilidad es clave y necesaria. Nuestro fondo, Merchbanc Renta Fija Flexible que, como su propio nombre indica, lleva a cabo una gestión flexible lleva acumulado en el año una rentabilidad del 5,9% con una volatilidad anual del 1,9%. No es habitual encontrar fondos con este espectacular balance del binomio rentabilidad-riesgo. Además, somos una de las pocas gestoras en España que están gestionando la renta fija de esta forma.

Sólo de esta manera es posible encontrar rentabilidades superiores a la inflación esperada para no perder poder adquisitivo en los próximos años, el objetivo de todo inversor. Por tanto, se hace necesario buscar estrategias de gestión más flexibles que permitan encontrar ese plus de rentabilidad que los activos de renta fija tradicionales ya no ofrecen debido a una serie de factores coyunturales. Podemos decir que es momento para invertir en activos de renta fija que se puedan ver beneficiados de la retirada de estímulos y de futuras políticas monetarias restrictivas que ya se están implementando en el Viejo Continente.

Además, dado el momento del ciclo económico y monetario en el que nos encontramos, se hace especialmente importante seleccionar los activos de renta fija adecuados y gestionarlos de una manera activa. Dentro del mercado de bonos, se pueden encontrar emisiones con retornos positivos, que aportan valor a las carteras en cualquier situación de mercado. 

Por otro lado, las expectativas de tipos de interés en la eurozona son superiores a lo que marcan actualmente sus bonos de gobierno. Por tanto, el riesgo de depreciación en estos bonos es elevado. Actualmente, un gran porcentaje de la deuda pública de la eurozona ofrece rentabilidades negativas. Por ejemplo, invertir en este momento a un plazo de 8 años en bonos alemanes ofrece unos retornos cercanos al 0%. Por ello, vivimos una etapa en la que el activo considerado más seguro podría ser el que nos ofrece una menor rentabilidad a vencimiento (TIR) o, incluso, el que más retroceda en precio debido a la sobrevaloración impulsada por el potente programa de compra de activos llevado a cabo por el Banco Central Europeo en los últimos años. 

Y dentro de una cartera diversificada puede ser interesante buscar activos como bonos corporativos y financieros con vencimiento cercano y con cupones flotantes o variables referenciados a los tipos de interés; deuda subordinada y determinadas emisiones High Yield que ofrezcan un óptimo binomio rentabilidad-riesgo, eso sí, siempre analizando los fundamentales de los emisores y el riesgo de insolvencia de las emisiones; bonos de entidades financieras con elevados niveles de capital, reducida tasa de fallidos, y con mayor exposición a banca comercial que a banca de inversión y, por último, renta fija denominada en dólares, que ofrece mayor rentabilidad que sus homólogos en euros, ya que el ciclo de retirada de estímulos está mucho más avanzado que en la eurozona.

Además, se debería evitar invertir en activos de renta fija objeto de las compras por parte de la autoridad monetaria (deuda de gobierno, cédulas hipotecarias, ABS, deuda corporativa de mayor calidad crediticia) en especial con vencimientos lejanos, ya que pueden sufrir importantes correcciones a medida que se anuncie la retirada de estímulos monetarios en las próximas reuniones del Banco Central Europeo.

El ciclo de subida de tipos iniciado por la Reserva Federal se trasladará a este lado del Atlántico más pronto que tarde, pero no debería situar los tipos de intervención en niveles especialmente elevados debido a la ausencia de presiones inflacionistas. 

Vivimos tiempos difíciles para la renta fija tradicional acostumbrada en los últimos años a importantes retornos, ayudada por las políticas monetarias expansivas llevadas a cabo por los bancos centrales a nivel global. Por tanto, es importante flexibilizar las inversiones en renta fija a través de la ampliación del universo de inversión y la aplicación de políticas de gestión activas. De esta manera será posible ganar la partida a la retirada de estímulos de los bancos centrales y aspirar a retornos superiores a la evolución del gran enemigo del ahorrador, es decir, la inflación.

Elena Villalba - Directora de desarrollo de Merchbanc

Publicado en ABC - Empresa el 29/10/2017