Quien nos iba a decir que el problema de Grecia iba a seguir coleando en el mercado 3 años después del default de su deuda. Los inversores podrían haber pensado que quizá ahora ya estaba descontado en mercado un nuevo impago de su deuda, ya que esta vez el riesgo está acotado (ninguna institución financiera europea tiene apenas papel griego) y el impacto en el Producto Interior Bruto de la zona europea es prácticamente nulo (Grecia pesa menos de un 2% en el PIB de la eurozona). Nos equivocamos los optimistas y otra vez la situación de Grecia y el  no acuerdo con sus acreedores ha pesado como una losa para los mercados bursátiles con caídas en todas las plazas mundiales y un aumento significativo de la volatilidad. Es una pena que el ruido político en Grecia pueda estropear una recuperación económica en la eurozona que, aunque todavía débil, es ya una realidad, con España a la cabeza de la misma.

¿Qué ha pasado? Cuando todo parecía indicar que faltaban unos pocos flecos para cerrar el acuerdo con los acreedores, por el cual llegarían fondos adicionales al país heleno a cambio de reformas estructurales, su presidente, Alexis Tsipras, se desmarcó el último viernes de junio convocando un referéndum en el que preguntaba al pueblo si aceptaba las medidas propuestas por la Troika. Nadie en el mercado se esperaba una maniobra así y tuvimos que esperar al domingo 5 de julio para conocer la respuesta del pueblo griego.

El 61% de los griegos votaron en contra de los términos del acuerdo con las instituciones europeas frente al 38% que votaron a favor. La campaña de Tsipras, apareciendo en numerosas ocasiones en la TV helena pidiendo el ¨"NO" y prometiendo un mejor acuerdo con Bruselas, ya que estaría en una posición más fuerte para defender los intereses de su pueblo frente a los acreedores, surgió efecto, y aunque las encuestas parecían empatadas, la victoria del "NO" fue rotunda, empezando un nuevo capítulo en la trama griega.

¿Y ahora qué? Al cierre de este newsletter están convocadas reuniones entre Hollande y Merkel para discutir la nueva hoja de ruta tras el referéndum y del Banco Central Europeo para decidir que hace que con el ELA (línea especial de crédito para los bancos). Después de esto esperamos que se reabran las negociaciones, parece que lideradas por Francia, para llegar al tan esperado acuerdo. Es importante, sobre todo para Alemania,  que las condiciones no sean mejores que las ya ofrecidas porque eso alentaría los populismos en el resto de la Unión Europea.

Las elecciones generales de España en noviembre es lo que más preocupa a los dirigentes europeos ya que no solo somos el cuarto país de la eurozona, somos el país que lidera la recuperación tanto en crecimiento de PIB como de empleo (1 de cada 3 empleos que se crean en la eurozona en los últimos meses son en nuestro país). No hay que olvidar que la mayoría de los países de la periferia han acometido importantes e impopulares reformas estructurales que ya están dando sus frutos y un trato de favor a Grecia sería, cuanto menos, injusto.

Pensamos que tarde o temprano se llegará a un acuerdo, que en una segunda fase (tras una primera de asistencia financiera  provisional) si podría admitirse restructurar la deuda griega, a cambio, por supuesto, de las tan necesarias reformas económicas que debe acometer el país heleno. Hasta entonces, esperamos volatilidad en el mercado aunque los niveles actuales de la bolsa nos parecen una buena oportunidad de compra a medio plazo.