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Los diez mandamientos de los "Bogleheads"

Los diez mandamientos de los "Bogleheads"

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La gestión pasiva tiene cada día más adeptos. Y el gran gurú de ese estilo de gestión, John Bogle, no es una excepción. El que fuera fundador de la gestora Vanguard cuenta con un auténtico club de fans, que se hacen llamar bogleheads, con presencia en un gran número de países, incluido España.
Los bogleheads son fieles seguidores de Bogle, de su estilo de inversión y de su forma de entender cómo funcionan los mercados financieros. Te contamos cuáles son, a su juicio, los diez mandamientos fundamentales a la hora de invertir, lo que ellos llaman el Bogleheads Forum Manifesto:

  1. El mejor momento para invertir es ahora. En su opinión, siempre es buen momento para invertir, ya que acertar con el timing del mercado, es decir, el mejor momento para entrar o salir, es muy complicado. Si lo haces, corres el riesgo de vender justo cuando está a punto de producirse un rebote. O al revés: comprar al borde de una corrección.
  2. Una forma de evitar el efecto timing es realizar aportaciones periódicas, lo que diluye el riesgo de entrada en el mercado. Aunque los seguidores de Bogle no siempre se decantan por esta opción (ver mandamiento 4).
  3. No preguntar por fondos temáticos. Uno de los grandes principios en los que descansa la gestión pasiva es la dificultad para acertar con las compañías (o los sectores) que lo van a hacer mejor que el conjunto del mercado. “Para nosotros los fondos temáticos son como una apuesta al 14 rojo”, argumentan los bogleheads en su cuenta de Twitter.
  4. Si dudas entre simple o compleja, siempre simple. También huyen de las estructuras de inversión complejas y poco transparentes para el inversor
  5. ¿Invertir todo de golpe o DCA (Dollar Cost Averaging)?. Fieles a la idea de que el mejor momento para invertir es ahora, los seguidores de Bogle abogan por invertir el dinero de golpe, sin esperar a dosificarlo en aportaciones periódicas. No obstante, reconocen que el inversor se sentirá mejor si se decanta por la segunda opción.
  6. En inversiones, cuanto más pasivo, mejor. Este mandamiento hace referencia a la conveniencia de imitar el comportamiento del índice (gestión pasiva), y renunciar por tanto a batirlo, ya que la mayoría de los inversores que lo intenta no lo consigue (incluidos los gestores profesionales), y acaba haciéndolo peor.
  7. Estrategia: Ahorrar, Invertir y Esperar. Por ese orden. Lo ideal es ahorrar antes de invertir (no endeudarse) y procurar no intervenir en las inversiones de la cartera. Dar tiempo a que los mercados sigan su curso, que a largo plazo tiende a ser alcista.
  8. Un fondo global de bolsa más un fondo de renta fija cubierto es suficiente. Los dos ingredientes fundamentales de una cartera de inversión son la renta variable y la renta fija. Modificando el peso de uno y otro se puede modular el riesgo de la cartera, teniendo en cuenta que cuanto mayor sea la ponderación de la renta variable, mayor será el riesgo. Los bogleheads creen que basta con tener una exposición global a las dos grandes clases de activo. Consideran que no es necesario hilar más fino, es decir, perfilar la inversión por áreas geográficas o tipología de activo (por ejemplo, bolsa americana o renta fija high yield).
    Por otro lado, cabe recordar que la bolsa y la renta fija son los activos principales dentro de una cartera, pero no tienen por que ser necesariamente los únicos. El inversor también puede incluir activos alternativos, como las materias primas.
  9. Cuando inviertes sólo hay dos cosas que puedes controlar: la asignación de activos (asset allocation) y los costes. Desde esta perspectiva, los bogleheads defienden que no se puede aportar valor con la gestión activa, es decir, con la búsqueda de los valores (o emisiones de deuda) que lo hagan mejor que el conjunto del mercado. Tampoco con el timing.
  10. Las decisiones de inversión se toman antes de invertir, nunca después. La idea que subyace es que hay que dar tiempo a los mercados para que se encaucen dentro de su tendencia alcista y no dejarse llevar por las emociones (por ejemplo, el miedo cuando los mercados caen o la avaricia cuando están subiendo). Lo aconsejable es tomar las decisiones de forma fría y racional y no según los eventos que estén teniendo lugar en el mercado.
  11. No seguir la evolución de la cartera es clave. Este mandamiento enlaza con el anterior. Los seguidores de Bogle creen que la mejor manera de evitar que las emociones te jueguen una mala pasada como inversor es no estar excesivamente pendiente de la cartera. “Con una vez al mes es suficiente”, aseguran.
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