¿Qué ocurriría con mis seres queridos si me sucediera una desgracia? ¿Tendrían cubiertas sus necesidades económicas? Formularse estas preguntas no siempre es plato de gusto. Quizá por ello, el seguro de vida goza de menor predicamento en España que en la mayoría de países europeos. Nuestro país se encuentra a la cola en el número de contratación de seguros de vida frente a otros como Francia o Alemania. Sólo el 42% de los españoles cuenta con un producto de estas características, según el ‘Libro Blanco: La protección familiar en España’.

Sin embargo, existen buenas razones para plantearse la contratación de un seguro de vida. Te contamos algunas de las más importantes:

Proteger a tu familia

Antes de nada, recordemos que un seguro de vida es una póliza que garantiza una cantidad económica determinada en caso de fallecimiento o incapacidad laboral del asegurado. Los beneficiaros de esta póliza suelen ser los familiares directos o bien aquellos que el asegurado elija. Por tanto, y volviendo a la pregunta con la que iniciábamos el post, ¿has pensado qué sucedería con tus familiares directos en caso de que tú faltaras? Si te preocupa la respuesta a esa pregunta, quizá deberías plantearte la posibilidad de contratar un producto que cubra esa eventualidad.

Este escenario cobra especial importancia en función de la situación en la que se encuentre tu economía familiar. En este sentido, resulta clave valorar si existen otros sueldos o vías de ingresos fijos, más allá de los que tú proporcionas. Recuerda que la pensión de viudedad en España ronda, de media, los 730 euros, según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones a cierre de abril.

También es importante valorar los proyectos que vuestra familia planea emprender en el medio plazo, con los consiguientes gastos, y que no querrías ver truncados si tú faltaras. Por ejemplo, la universidad de tus hijos.

Plan B en caso de incapacidad

El beneficiario del seguro también puedes ser tú mismo. En caso de incapacidad total o permanente, tus ingresos podrían verse muy mermados. Por ejemplo, la media de las pensiones públicas por incapacidad permanente ronda los 990 euros. Por tanto, ante la imposibilidad de trabajar tendrías que complementar tus ingresos por otras vías. De ahí la importancia de contar con un seguro de vida.

Morir no es barato

Este tipo de productos también permite cubrir los gastos e impuestos que se pueden derivar a partir de tu fallecimiento. Ten en cuenta que el coste medio de un entierro en España es de 3.500 euros, según un estudio de la OCU. Por tanto, a menos que cuentes con un seguro de decesos, tus familiares tendrán que hacer frente a esa suma en caso de fallecimiento.

Por otro lado, el seguro de vida también permite exonerar a tu familia de las deudas que hayas dejado pendientes. Una de las más frecuentes es el préstamo hipotecario. De hecho, el 40% de los seguros de vida contratados en España está ligado a una hipoteca.

La muerte y los impuestos

El seguro de vida también puede ayudar a tus herederos a la hora de rendir cuentas con Hacienda. El importe dependerá en buena medida de la masa hereditaria, el grado de parentesco y la comunidad autónoma. Por ejemplo, según el informe Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2020, elaborado por el Registro de Economistas Asesores Fiscales, un soltero de 30 años que heredase 800.000 euros de su padre, de los que 200.000 correspondiesen a la vivienda del fallecido, podría pagar más de 100.000 euros en Asturias, en concepto de impuesto de sucesiones, mientras que en otras comunidades, como Castilla y León, la Comunidad Valenciana y Aragón, el importe superaría los 50.000 euros.

El problema de este impuesto es que los herederos no siempre disponen del efectivo para pagarlo en el plazo establecido, sobre todo cuando hay inmuebles de por medio o activos poco líquidos.

Precios más asequibles de lo que crees

Existen todo tipo de primas y modalidades de seguros. Lógicamente cuanto mayor sea la prima que pagues, mayor será la cantidad que recibirán los beneficiarios de la póliza en caso de que ocurra lo peor. Sin embargo, no es necesario que te ates a primas muy elevadas para garantizar el sustento de tu familia de por vida (aunque también sería posible, si así lo desearas). Lo habitual, según los expertos, es dejar la cuantía suficiente para que tus herederos puedan cubrir deudas y además disponer de unos ingresos extra que les permitan ganar tiempo (entre 3 y 5 años) hasta que la unidad familiar se recupere económicamente.

Como botón de muestra, según una simulación realizada por AXA, con la contratación del seguro Vida Protect, con una prima de 41 euros al mes se podría asegurar una prima de 198.000 euros en caso de fallecimiento y de 210.000 euros en caso de incapacidad permanente.