Uno de los datos clave a la hora de seleccionar un fondo de inversión es la rentabilidad. Una información que, además, es conveniente analizar a distintos plazos y con la mayor antigüedad posible. Normalmente, se ofrece el dato de rentabilidad acumulada desde el lanzamiento del fondo (o en un periodo determinado). Pero muchas veces se proporciona ese mismo dato en términos anualizados. ¿En qué consiste uno y otro?

Rentabilidad acumulada

La rentabilidad acumulada es la que mide la revalorización de un fondo de inversión (positiva o negativa) en un periodo determinado. Por ejemplo, desde la fecha en la que la gestora lanzó el fondo. O desde que el partícipe comenzó a invertir en él.

El problema que ofrece esta rentabilidad es que cuando se trata de periodos muy largos es difícil valorarla. Para cualquier inversor resulta intuitivo saber qué se puede esperar de los mercados en el periodo de un año. Pero ¿en 20 ó 25 años?

Por ejemplo, pongamos por caso dos fondos que figuran en la categoría de Mixtos Moderados EUR Global de Morningstar: Carmignac Patrimoine y Baelo Patrimonio. El fondo Carmignac Patrimoine tiene una rentabilidad acumulada del 840% desde su lanzamiento en 1989. ¿Se podría considerar que es una rentabilidad razonable? ¿Y es mejor o peor que la que obtuvo el fondo Baelo Patrimonio, que se lanzó en 2018 y desde entonces acumula una rentabilidad del 25%?

Rentabilidad anualizada

Para solucionar ese problema, muchas gestoras ofrecen ese mismo dato en términos anualizados. En otras palabras, te dicen cuánto habrías ganado si el plazo de tu inversión hubiera sido de tan solo un año. De este modo, el inversor pueda hacerse una idea de hasta qué punto esa cifra global es atractiva o si encaja dentro de sus expectativas.

Además, la rentabilidad anualizada permite comparar inversiones a plazos diferentes. De este modo, si tenemos el dato de rentabilidad acumulada desde inicio en dos fondos, y cada uno se lanzó en una fecha distinta, dispondremos de un dato homogéneo con el que valorar uno frente a otro. Del mismo modo, podrás comparar la rentabilidad de cada producto con la de su respectivo índice

No obstante, calcular este dato no es tan sencillo como tomar la rentabilidad acumulada y dividirla entre el número de años que han transcurrido en ese periodo. Ten en cuenta que, gracias a la magia del interés compuesto, la rentabilidad es acumulativa, por lo que se produce el efecto bola nieve.

En consecuencia, para calcular la rentabilidad anualizada se usa la media geométrica y no la media aritmética. En concreto, la fórmula sería la siguiente:

En esta fórmula, la “X” es la rentabilidad obtenida año tras año y la “n”, el número de años de la inversión.

Comparativa de fondos

Volviendo al ejemplo del apartado anterior, la rentabilidad anualizada del Carmignac Patrimoine en los últimos tres años sería del 5,29%, según datos de Morningstar a 3 de septiembre de 2021. Y la de Baelo Patrimonio, del 6,96%. Esto nos permite comparar mejor el retorno que han ofrecido uno y otro, pero ojo: recuerda que a la hora de invertir la rentabilidad no lo es todo.

Para empezar, puestos a analizar la rentabilidad, es importante comparar fondos de la misma categoría o que operen en un mismo mercado. Aun así, dos fondos pueden pertenecer a la misma categoría y llevar estrategias e incluso objetivos de inversión muy distintos.

Y, por otro lado, también es importante valorar el riesgo que ha asumido cada uno de ellos, tanto en términos de volatilidad como de pérdida máxima.

Además, existen otros factores que es relevante tener en cuenta a la hora de valorar un fondo, como la experiencia del equipo gestor, la trayectoria histórica (o track record), y el volumen bajo gestión, así como la estructura de comisiones. También puede serte de utilidad conocer el rating que le han adjudicado las diferentes firmas de análisis de fondos, como Lipper o Morningstar.