El sector bancario se está digitalizando a un ritmo nunca visto hasta ahora. La apertura de la infraestructura bancaria, un fenómeno conocido como open banking, está en el centro de esta transformación. La legislación se va adaptando a estos nuevos tiempos, con Directivas como la PSD2, que facilitan la apertura de los datos bancarios de los clientes y propician el desarrollo de nuevas aplicaciones que mejoran su experiencia.

Un nuevo paradigma que proporciona beneficios y oportunidades no solo a las entidades financieras, sino en realidad a muchas empresas tecnológicas que pueden aprovecharse de esta nueva realidad a nivel bancario y tecnológico gracias a todo el potencial que proporcionan las API.

Qué son las APIs en el sector bancario

Una API (Application Programming Interface) es un conjunto de protocolos e instrucciones que permiten sincronizar, enlazar, conectar e integrar los datos y herramientas de una determinada aplicación en programas de terceros. Es algo así como un puente que garantiza el flujo de información de manera segura y sin involucrar a terceros.

A nivel bancario, el funcionamiento de las APIs es sencillo: a través de un conjunto de instrucciones, empresas terceras pueden acceder a los datos e información de los clientes bancarios y a sus principales procesos, desde abrir una cuenta bancaria hasta contratar una hipoteca. De esta manera, se pueden ofrecer aplicaciones y servicios novedosos que aprovechen todo su potencial.

Una de las principales aplicaciones de las APIs bancarias son los servicios de agregación de cuentas, también conocidos como AIS, y regulados a través de la PSD2. Gracias a este servicio, cualquier empresa puede desarrollar una aplicación que conecte con los bancos a través de las APIs y muestre la información de todas las cuentas bancarias de un cliente en una única plataforma, aunque sean de diferentes bancos.

Pero las aplicaciones de las APIs van más allá de conocer el saldo de las cuentas bancarias de un usuario. Su potencial es enorme, pudiendo incluso facilitar la contratación de un préstamo para financiar un coche casi en el momento de su compra y desde la propia aplicación del concesionario, abrir una cuenta para empleados o contratar una hipoteca integrada en la aplicación de la inmobiliaria.

Una banca más abierta pero igual de segura

El open banking levanta todavía muchas suspicacias entre los clientes bancarios, especialmente en España, donde los usuarios son muy celosos de su privacidad, sobre todo en todo lo que tiene que ver con su relación con el dinero.

Sin embargo, las APIs garantizan en todo momento la privacidad de los datos, ya que no se realiza ninguna transacción sin su consentimiento, algo que viene reflejado de forma explícita en la normativa PSD2, ya traspuesta a la legislación nacional a través del Real Decreto Ley 19/2018 de servicios de pago.

Fintechs y entidades financieras, ¿competencia o colaboración?

A pesar de que el open banking suponga la apertura de la infraestructura bancaria a terceros, esta nueva realidad no se está viendo tanto como un riesgo de introducción de competencia, sino como una oportunidad de colaboración y desarrollo de nuevos servicios con las fintechs.

De hecho, se puede decir que ambos caminan juntos de la mano en la consecución de un mismo objetivo: mejorar la experiencia del cliente en todos los ámbitos. Los bancos, al aportar todo su conocimiento del sector y su gran masa de clientes, mientras que las fintechs, con su innovación y el conocimiento de las nuevas tecnologías.

En este nuevo ecosistema financiero, las ventajas son evidentes para todos los actores implicados:

  • Para las entidades, porque pueden aprovechar el conocimiento de las fintechs en tecnología para brindar novedosos servicios a sus clientes. De hecho, se estima que las APIs bancarias pueden aumentar en un 20 % en los ingresos de cada banco al implementarlas.
  • Para las fintechs, porque pueden acceder a toda la información bancaria de una forma segura, ágil y directa. Así, se pueden desarrollar mejores aplicaciones con toda la garantía que les proporciona la Ley, y ofrecer un amplio abanico de soluciones a sus clientes.
  • Para los usuarios de banca, porque mejora su experiencia digital, teniendo la posibilidad de acceder a nuevas y mejores aplicaciones.

En definitiva, parece que el open banking ha llegado para quedarse. Y aunque sea una tecnología relativamente reciente, es más que probable que dentro de poco tiempo el uso de las API sea más que generalizado y exista una oferta bastante amplia de aplicaciones que hagan un uso intensivo de la infraestructura bancaria. Una nueva realidad tecnológica para la que ya no hay marcha atrás.