La actual realidad financiera, con los tipos de interés desplomados, está cambiando por completo el negocio de los bancos. El margen de intermediación, que tradicionalmente había sido la principal fuente de ingresos de las entidades, ya no es suficiente. En consecuencia, los bancos tienen que recurrir a nuevos modelos para aumentar ingresos o reducir gastos si quieren mantener su negocio.

Una de las primeras víctimas han sido las cuentas sin comisiones. Hasta hace unos años, eran el producto estrella de los bancos, que llegaban incluso a ofrecer bonificaciones y regalos a quienes abrieran una cuenta con la nómina domiciliada, la contratación de varias tarjetas y varios recibos. Muy atrás quedan los años en los que los bancos regalaban televisores o vajillas; ahora, la ‘nueva normalidad’ es que los bancos cobren por sus cuentas.

Las cuentas sin comisiones son cosa del pasado

La mayoría de las entidades están entrando en un nuevo modelo de operación, incluso para los clientes habituales. La necesidad de recortar costes operativos y de aumentar ingresos está provocando una modificación unilateral de las condiciones contractuales. Desde hace mucho tiempo, es una práctica habitual que los bancos se reserven el derecho de modificar de manera unilateral sus condiciones para adaptarse a los nuevos entornos de tipos de interés.

Por eso, en muchos casos, los clientes se han encontrado con una desagradable sorpresa al revisar su extracto bancario: un cargo en cuenta con el importe de las comisiones mensuales por el mantenimiento de su cuenta, o un cargo adicional al utilizar una tarjeta bancaria, ingresar un cheque, realizar una transferencia o sacar dinero de un cajero automático.

Ante estos nuevos cambios contractuales, los clientes bancarios con poca vinculación con su banco no tienen mucho poder para negociar, y las nuevas condiciones se aplican sin que el cliente tenga mucho que decir. Ahora bien, existe una serie de consejos para conseguir un acuerdo que beneficie a ambas partes, especialmente para aquellos clientes que tengan varios productos contratados.

¿Qué hacer si el banco me empieza a cobrar comisiones?

Cuando una entidad financiera empieza a cobrar comisiones por sus productos, la primera tentación de sus clientes es cambiar de banco.

Si los clientes están muy vinculados a la entidad, por ejemplo a través de una hipoteca, una cuenta corriente, un plan de pensiones y diversos productos de inversión, lo más probable es que el cambio no les afecte. Si les afectase, la segunda opción es revisar si la alternativa es mejor.

Otra opción es negociar con la entidad. Esto puede ser especialmente interesante si la cuenta corriente es muy antigua, ya que cabe la posibilidad de que la entidad disponga de una cuenta más atractiva.

Si, aun así, no compensa seguir con la entidad, el siguiente paso es cambiar de entidad. Y las nuevas tecnologías pueden ser un gran aliado para esta búsqueda.

Las fintechs como alternativa

Las fintechs han entrado en el terreno de juego de la industria financiera con mucha fuerza. De hecho, han propiciado la aparición de neobancos, que son entidades que cuentan con una licencia para operar más limitada que los bancos tradicionales, pero que en muchos casos es más que suficiente para la mayoría de clientes.

Estas empresas ofrecen cuentas corrientes con las operaciones más habituales incluidas (apertura de cuenta, transferencias, etc), y con la posibilidad de un servicio ampliado en caso si se paga una tarifa adicional.

Otra opción es acceder a las cuentas remuneradas y depósitos a plazo fijo de las entidades europeas. A través de  plataformas como Raisin, cualquier persona residente en España puede contratar un producto de un país europeo con las mismas condiciones y garantías que si estuviese en España. Y con una rentabilidad sensiblemente superior especialmente en un contexto de bajos tipos de interés como el actual. Y todo ello sin la pérdida de fondos que proporciona el Fondo de Garantía de Depósitos, que garantiza los primeros 100.000 € por titular y entidad.

En definitiva, a pesar de esta nueva realidad bancaria, lo cierto es que existen bancos sin comisiones que actúan como alternativa.

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