¿Qué es la rentabilidad?

La rentabilidad la podemos entender como los beneficios derivados de una determinada inversión. Por lo tanto, es el principal indicador para analizar el comportamiento de una inversión y, por tanto, para poder comparar entre diferentes inversiones.

Por supuesto, no es el único factor que tenemos que tener en cuenta para comparar inversiones, puesto que, junto a la rentabilidad, deberemos tener en cuenta otros aspectos, como el riesgo o las cuestiones éticas.

En cualquier caso, la rentabilidad es un aspecto importante para decidir qué inversión es la que más nos interesa realizar entre las diferentes opciones que podemos tener disponibles.

Esta rentabilidad puede medirse y mostrarse tanto en términos absolutos (es decir, la cantidad concreta de dinero que hemos obtenido) o en términos relativos (es decir, mediante porcentaje referido a la inversión inicial).

Así, por ejemplo, una inversión de 1.000€ puede darnos una rentabilidad del 10% (expresada en términos relativos) o de 100€ (expresada en términos absolutos).

Generalmente, se utilizan los términos relativos, porque es mejor para hacer comparaciones entre diferentes casos o activos (si quieres comparar tu track record con el de otra persona y tú has invertido 2.000€ y el otro 3.400€, es más cómodo expresar la rentabilidad en términos relativos).

¿Qué tipos de rentabilidad existen?

Cuando hablamos de rentabilidad, podemos hablar de multitud de tipos de rentabilidad, dependiendo de la información que queramos obtener. Aunque las rentabilidades económicas y financieras son las más habituales, no son las únicas que existen. Vamos a ver algunas de ellas:

  1. Rentabilidad absoluta: La rentabilidad absoluta es la apreciación o depreciación de un activo en un plazo de tiempo concreto, expresada como porcentaje. 
  2. Rentabilidad acumulada: La rentabilidad acumulada es la rentabilidad total obtenida por una inversión desde que se realizó la inversión (por ejemplo, cinco años si compramos el activo hace cinco años).
  3. Rentabilidad anualizada: Es la rentabilidad media que se ha conseguido al año desde que se compró el activo. Es decir, es la rentabilidad acumulada dividida entre los años que ha durado la inversión.
  4. Rentabilidad económica: La rentabilidad económica sirve para medir la capacidad de una empresa de generar beneficios mediante sus activos y capital invertido, independientemente de la estructura financiera de la empresa.
  5. Rentabilidad financiera: La rentabilidad financiera, más conocida como ROE, es la relación entre el beneficio neto que obtiene la empresa antes de impuestos y los fondos propios que tiene. 
  6. Rentabilidad comercial o rentabilidad sobre ventas: La rentabilidad comercial es la ratio encargada de evaluar la calidad comercial de una empresa. Para ello, se dividen los beneficios obtenidos por ventas entre las ventas totales en un determinado periodo de tiempo. 
  7. Rentabilidad bruta: Por rentabilidad bruta entendemos la rentabilidad que arroja una compañía o una inversión antes de impuestos, amortización del capital, etc. Es, por lo tanto, una métrica un tanto engañosa, porque no hace referencia a la rentabilidad real que vamos a poder disfrutar nosotros.
  8. Rentabilidad neta: La rentabilidad neta, en cambio, es la rentabilidad final una vez descontados los impuestos, la amortización del capital, etc. La rentabilidad neta, en general, da una información más fiable, porque ya descuenta todo lo que puede erosionar la rentabilidad y, por tanto, la viabilidad de una empresa o de una inversión.

Ten en cuenta que algunas de estas rentabilidades se pueden y se deben contar al mismo tiempo. Es decir, no todas ellas son excluyentes entre sí. Por ejemplo, la rentabilidad financiera tiene, al mismo tiempo, rentabilidad bruta y rentabilidad neta.

¿Cómo se calcula la rentabilidad?

Aunque puede haber variaciones pequeñas en los cálculos de las diferentes formas de rentabilidad, en general, el cálculo de la rentabilidad es el siguiente:

(Valor actual de la inversión – Valor inicial de la inversión) / Valor inicial de la inversión * 100

De esta forma, si una inversión de 1.000€ ahora vale 1.100€, deberíamos calcularlo de la siguiente forma:

(1100 – 1000) / 1000 * 100 = 10%

Muchos de los otros tipos de rentabilidades se calculan en base al resultado de este primer cálculo. Sin embargo, no es necesario meterse en esas otras rentabilidades más complicadas porque rara vez son necesarias para el inversor particular. 

Como puedes ver, la rentabilidad es un concepto clave en el mundo de la inversión. A pesar de que existan diferentes tipos y formas de calcularla, lo cierto es que siempre hay una realidad al respecto de ella: Es lo que todos buscamos maximizar al invertir.