La libra esterlina (GBP) acaba de protagonizar la caída de dos meses más pronunciada frente al dólar estadounidense desde  finales de 2008, en lo más álgido de la crisis financiera global. Esclarecer los catalizadores de la reciente depreciación resulta muy complicado.
 

Fuente: Schroders, febrero de 2016. 

El excesivo endeudamiento de la economía a través de su doble déficit implica que la divisa siempre fue susceptible de sufrir una corrección. Mientras, las previsiones acerca de la primera subida de tipos se han retrasado, ya que en este momento los inversores esperan más un recorte de tipos que una subida en 2016, lo que no ha ayudado. 

También existe la posibilidad de que los riesgos relacionados con el "Brexit" hayan empezado a  afectar a la moneda del país. N o obstante, cuando comparamos las previsiones en materia de tipos de interés en términos relativos en un horizonte  temporal a dos años, descubrimos que la reciente depreciación de la libra frente al dólar se debe íntegramente a la caída de las previsiones del mercado sobre los tipos de interés futuros del Reino Unido frente a los estadounidenses. 

Esto sugiere que no existen prácticamente indicios de que la libra presente una prima de riesgo debido al «Brexit» (en  otras palabras, no existe una parte inexplicable de la reciente depreciación que pudiéramos atribuir a los temores  sobre el «Brexit»). Esto también implica que la libra sigue teniendo potencial para depreciarse aún más si este riesgo  aumenta.
 

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