Sector servicios: mejora la facturación, pero mantiene su recuperación retrasada

Tras la ligera contracción de la economía española en el 1T (-0,4% trimestral) ante la persistencia de la negativa situación epidemiológica y de las medidas de distanciamiento social, la progresiva reactivación de la actividad continúa impulsando las cifras de facturación empresarial.

En mayo, el índice general de facturación de las empresas españolas repuntó un 0,6% mensual, frente a la ligera caída del mes anterior (-0,3%). Una evolución que consolida la tendencia al alza iniciada a partir de mayo de 2020, mostrando una recuperación gradual tras situarse el año pasado el promedio de la cifra de negocios del sector empresarial un 8,2% por debajo de sus niveles de 2019.

Sin embargo, continúa observándose un patrón heterogéneo por sectores. A excepción de las ramas de suministros de energía y gestión de residuos, el resto de actividades todavía mantenían cifras de negocios inferiores a sus registros de diciembre de 2019. Destaca especialmente la recuperación retrasada de los servicios no financieros, donde se engloban los sectores de consumo social (transporte, turismo, hostelería, ocio), más afectados por las medidas asociadas al control de la crisis sanitaria. En concreto, en mayo la facturación de este segmento fue un 16% menor a la registrada antes de la disrupción de la pandemia, frente a las caídas de en torno a un 3% en el caso de la industria y el comercio.

A un nivel más desagregado, la encuesta de Indicadores de Actividad del Sector Servicios (IASS) elaborada por el INE mostró en mayo un incremento de su cifra de negocios de un 1,3% mensual. Así, revirtió parcialmente el retroceso registrado el mes anterior (-0,5%), continuando con la tendencia al alza de finales del 1T en una coyuntura marcada por la relajación de las restricciones de horarios y aforos que favoreció especialmente la reactivación de la hostelería.   

En concreto, la hostelería fue la rama de actividad que alcanzó un mayor incremento de la facturación tanto respecto a abril (+16,8% mensual) como a mayo de 2020 (+359,4% interanual). Tras perder el año anterior en torno a un 95% de sus ingresos en el primer estado de alarma ante el cierre de los negocios no esenciales, el sector continúa con su progresiva recuperación impulsado principalmente por los servicios de alojamiento (+40,4% mensual).

Esta evolución se sitúa en línea con el significativo repunte observado en el grado de ocupación hotelera, que en mayo alcanzó un 28,8% del total de plazas ofertadas (frente a un 20,9% en abril), elevándose los fines de semana a un 38,3% (vs. 25,4% el mes anterior). Una senda de crecimiento que previsiblemente se acentuará en la temporada de verano, si bien su evolución estará condicionada a la llegada de turistas extranjeros. En este sentido, en mayo las pernoctaciones de viajeros no residentes en España representaron un 35,8% del total, disminuyendo en los cinco primeros meses del año un 76,3% respecto al mismo periodo de 2020 frente a un descenso de un 16,6% en el caso de los residentes en España. En los próximos meses, a pesar de la entrada en vigor del pasaporte covid, la entrada de turistas podría verse lastrada por el repunte de los casos diarios de contagio ante la propagación de la variante delta del coronavirus y por las recomendaciones realizadas por países como Alemania, Francia, Italia y Bélgica a sus ciudadanos sobre los viajes a nuestro país.

Por su parte, las empresas de comercio al por mayor, transporte y almacenamiento y comercio minorista también incrementaron sus ingresos respecto a abril (1,3%, 0,7% y 0,4%, respectivamente). En contraste, disminuyó la facturación del sector de información y comunicaciones (-0,3%) y de administración y servicios auxiliares (-2,4%). Paralelamente, las cifras de negocios de las compañías del sector industrial español continuaron mostrando un mejor comportamiento que las de servicios en términos interanuales, creciendo un 38,4% respecto a mayo de 2020 frente a un 37,1% en el caso de los servicios. Sin embargo, su ritmo de crecimiento se moderó significativamentepor el menor incremento de las ventas a nivel nacional y especialmente internacional tras repuntar en abril un 68,7%. El mercado interior registró el mayor avance como destino de los bienes industriales españoles (44,9% interanual), mientras que las ventas a la Eurozona y fuera de la zona monetaria europea moderaron su aumento interanual a un 41,6% (vs. 88,7% en abril) y un 35,0% (vs. 65,3%), respectivamente.

En términos mensuales, la facturación de la industria descendió un 1,7% respecto a abril. Esta contracción se explicó principalmente por el significativo retroceso de las ventas de bienes de equipo de un 6,9% mensual ante los problemas surgidos en las cadenas de suministro asociados a la escasez de componentes intermedios como los semiconductores.

En contraste, el resto de principales ramas de actividad aumentó su cifra de negocios, destacando el repunte de la energía de un 9,4% mensual principalmente ante la recuperación de los precios del petróleo.

Evolución reciente de los precios del petróleo

El pasado fin de semana finalmente la OPEP+ acordó incrementar gradualmente su oferta de petróleo en el mercado a partir de agosto, lo que provocó una significativa caída de los precios el lunes de en torno a un 7%.

En concreto, el cártel aumentará su producción en 400.000 barriles diarios cada mes, continuando hasta que el suministro se normalice tras los recortes adoptados en 2020 para hacer frente a la caída de la demanda en el inicio de la pandemia. De cara a septiembre de 2022 se prevé restaurar 5,8 millones de barriles diarios (60% del total del volumen recortado). 

Este consenso se ha producido tras el desencuentro de las últimas dos semanas entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) ante la postura contraria de este último respecto a las condiciones del cálculo de cuotas. Según el nuevo acuerdo tanto EAU como otros Estados miembros contarán con cuotas más elevadas para medir sus recortes de producción a partir de mayo de 2022. En el caso de EAU, su nivel aumentará a 3,5 millones de barriles diarios (mbd), por debajo de 3,8 mbd que demandaba inicialmente pero superando la línea base anterior de 3,17 mbd. Las líneas de base de Arabia Saudí y Rusia se incrementarán en 500.000 barriles diarios a 11,5 mbd.

El reciente acuerdo no sólo pone fin a las tensiones diplomáticas surgidas en el seno del grupo, sino que también reduce los riesgos de una mayor subida de los precios del petróleo y de que se produzca un déficit de oferta en el mercado ante el esperado repunte de la demanda en la segunda mitad del año. En base a las últimas estimaciones, la OPEP+ proyecta que la demanda de crudo se incremente un 6,6% en el conjunto de este año respecto a 2020.

Sin embargo, la actual coyuntura de repunte de los casos diarios de contagio a nivel global ante la propagación de la variante delta, especialmente en Asia, aumenta la incertidumbre sobre la evolución del consumo de combustible en los próximos meses.

En este sentido, en EEUU los inventarios de crudo aumentaron en 2,1 millones de barriles la semana pasada según los datos de la Agencia de Información de la Energía, frente a las estimaciones del consenso del mercado de una caída semanal de en torno a 4,5 millones de barriles. Así, rompieron su tendencia al alza de las ocho semanas anteriores (desde mediados de mayo), elevándose las reservas estadounidenses a un total de 440 millones de barriles. No obstante, se mantienen en niveles mínimos desde febrero de 2020, tras haber caído un 19% desde el máximo alcanzado en julio del año pasado (541 millones de barriles).

Adicionalmente, este ligero incremento semanal del total de inventarios estuvo impulsado principalmente por su repunte en la costa oeste de EEUU, un área que cuenta con un sistema de distribución aislado del resto del país. En el caso del centro de almacenamiento más grande del país en Cushing, Oklahoma, las reservas de crudo cayeron a su menor nivel desde enero de 2020.

Por otro lado, también se redujeron las ventas de destilados y los inventarios de gasolina, reflejando el repunte de la demanda interna.

Este escenario en el que se prevé que el stock de inventarios se mantenga en niveles reducidos hasta finales de año presiona los precios al alza, contrarrestando por el momento las tensiones bajistas derivadas del posible impacto negativo sobre la demanda de la propagación de la variante delta y la reintroducción de restricciones de movilidad.

Desde comienzos de año el petróleo acumula una revalorización de en torno a un 45%. En el caso del Brent, su cotización se sitúa actualmente en máximos desde 2018, superando en un 278% el mínimo registrado en el inicio de la pandemia (19,3 $ por barril el 21 de abril de 2020).

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