¿Se acuerdan de cuando éramos niños y dedicábamos nuestro tiempo a estudiar y jugar?, ¿Recuerdan aquellos exámenes parciales día tras día? Si aprobabas, significaba que ibas por buen camino, habías hecho los deberes durante el curso y probablemente aprobarías el examen final sin problemas, incluso en los mejores casos, excluía parte de la materia en la convocatoria final.

Pues bien, Donald Trump afronta su particular examen parcial el día 6 de noviembre, cuando tendrán lugar las elecciones “midterm” y los votantes norteamericanos acudirán a las urnas para elegir a los miembros de la cámara de representantes y a un tercio de los del senado.
Aunque tal y como hemos dicho, es más que una votación, es un juicio a la gestión del presidente en sus dos años de mandato.

Actualmente, el partido republicano tiene el control de ambas cámaras. Por un lado su mayoría en la cámara de representantes es de 237 a 193 con 5 vacantes (435 en total) mientras en el senado es de 51 a 49(100 en total). El escenario ideal para Donald Trump es que ambas cámaras continúen bajo el control del partido republicano, pero lo más probable es que una de las dos, sino las dos caigan en manos del partido demócrata. Así lo reflejan las encuestas donde el 48,4% frente al 40,7% votarían al candidato demócrata para el senado y el 47,3% frente al 42,3% votarían al candidato demócrata en la cámara de representantes (fuente: Reuters). Aunque no olviden que las encuestas a veces se equivocan, como paso en las elecciones presidenciales o en la votación sobre el Brexit en 2016.

Todos los miembros de la cámara de representantes son elegidos cada 2 años, y esta vez, el contexto es favorable para que el partido demócrata vuelva a hacerse con el control. En 2016, 23 distritos votaron a favor de un candidato republicano para la camara de representantes y por la secretaria Hillary Clinton mientras que 7 distritos votaron por un candidato republicano para la cámara y a favor de Trump. Esto quiere decir, que esos 23 distritos probablemente votaran al candidato demócrata para la cámara de representantes esta vez, provocado por lo que los americanos llaman el balance de poder. Para hacerse con la mayoría, el partido demócrata necesitará 218 escaños.

En el senado se reeligen 35 senadores (32 de ellos porque cumplen 6 años en el cargo y 3 porque se retiran), de los cuales 26 pertenecen al partido demócrata y 9 al partido republicano. Por lo tanto, el partido demócrata tiene que conservar los 26 escaños y conseguir 2 adicionales para poder hacerse con el control del senado. Este escenario tiene menos probabilidades de suceder, ya que de esos 26 senadores trataran de conseguir la reelección en estados donde el margen de victoria de Donald Trump en 2016 fue del 20% o incluso más (Misuri, Indiana, Montana, Dakota del Norte y Virginia occidental). 

Entonces, ¿Qué pasaría si el partido demócrata se hiciese con el control de una o incluso de las dos cámaras?

Recordemos las políticas económicas de ambos partidos:

  • El partido demócrata:
     

 - Aumento del gasto público en un plan de infraestructuras a largo plazo, financiación de la educación y la vivienda pública asequible.

- Aumento del salario mínimo con incrementos periódicos.

- Apoyo a los programas Medicare y Medicaid y defender la ACA (Affordable Care Act).

- Revertir las rebajas al impuesto de sociedades y a las rentas altas.

- Baja remunerada por enfermedad y familiar, cuidado infantil y preescolar universal.

 

  • El partido republicano:
     

- Aumentar el gasto en infraestructuras y asignar más presupuesto a la seguridad fronteriza y la construcción de un muro entre EE.UU. y México.

- Negociación de acuerdos comerciales

- Derogar y sustituir la ACA 

- Comenzar la siguiente fase de rebajas fiscales y aplicar incentivos fiscales orientados a la jubilación y la innovación empresarial. 

- Rebajar el gasto en bienestar social, lo que podría hacerse mediante un endurecimiento de los requisitos laborales y una reducción de la financiación a los estados.

 

Si los demócratas controlan la cámara de representantes y los republicanos el senado, el escenario más optimista para los mercados sería que ambos partidos pactasen un punto intermedio entre sus programas económicos, donde se esperaría un aumento del techo presupuestario y en el gasto en infraestructuras. También podría haber avances en la reforma de la ley penal y la baja familiar remunerada. En el escenario más pesimista, donde ocurrirían episodios de volatilidad en los mercados, podríamos ver un bloqueo de la agenda legislativa de Trump causado por investigaciones sobre su persona y la perspectiva de su destitución. No obstante, si se iniciase el proceso en la cámara de representantes, después se necesitarían los votos de dos tercios del senado para su destitución.

Si los demócratas controlan ambas cámaras trataran de ampliar el ACA, subir el salario mínimo, aprobar el gasto en cuidado infantil y preescolar universal, tratar de revertir las rebajas fiscales y reasignar parte del gasto en defensa a otros ámbitos. Aún con todo, es complicado que estas propuestas se convirtieran en leyes, debido al veto presidencial que tiene Trump, que solo se podría anular con el voto conforme de dos tercios de ambas cámaras del congreso. Los demócratas tampoco podrían inmiscuirse en política exterior, ya que este ámbito pertenece al poder ejecutivo.  

Solo queda esperar, para saber si los votantes creen que el presidente de Estados Unidos ha hecho los deberes y debe aprobar el examen con nota o por el contrario, suspenderlo.