El empresario canadiense Brian Tracy dice “Nunca hay suficiente tiempo para hacerlo todo, pero siempre para hacer lo más importante”. Esta magnífica frase la podríamos resumir en tan solo un verbo: PRIORIZAR.

 

Priorizar implica decidir qué hacer en primer lugar y qué llevar a cabo más adelante. Por ejemplo, si tenemos varios destinos donde nos apetece ir de vacaciones, debemos determinar a cual iremos este año y cual dejaremos para el que viene. Esto lo haremos en base a una serie de criterios (económicos, culturales…).

 

Pues bien, en la gestión de activos ocurre algo similar con las ideas de inversión. A nuestras manos, llegan decenas de compañías semanalmente, ya sea a través de nuestras lecturas, conversaciones con compañías, congresos, research… Nosotros filtramos toda esa información en base a unos criterios, que explicamos a continuación, para priorizar qué compañías debemos analizar en primera instancia.

El primer filtro lo hemos denominado “Quick and Dirty” o traducido al castellano “Rápido y Sucio”. En este punto, realizamos un análisis preliminar de la compañía, su entorno competitivo, la calidad de su negocio y una breve valoración. Es un paso inicial que nos permite ver gran cantidad de empresas en un corto periodo de tiempo. En base a toda la información obtenida y a la valoración preliminar, decidimos qué compañías deben pasar al segundo filtro y ser analizadas con más detalle.

En el segundo filtro, aplicamos la regla 80/20. Esto quiere decir que para conocer el 80% de una compañía debes emplear el 20% de tu tiempo de análisis. Este paso intermedio nos permite, entre otras cosas, comparar la compañía con su competencia, estresar la resiliencia de su negocio y de su balance y examinar las particularidades de sus cuentas anuales. Con todo ello, reevaluamos las compañías y decidimos cuales pasan este segundo corte.

 

En el tercer filtro, que es normalmente el que más tiempo nos lleva, hablamos con la compañía, competencia, clientes y expertos, para obtener una imagen más global de la misma. Además, nos sumergimos en la historia de la compañía para comprender como ha reaccionado ante diversos escenarios y desafíos. Una vez asimilada la historia, los números hablan por si solos, ya que son un reflejo cuantitativo de la evolución del negocio. Gracias a todos los filtros, obtenemos un margen de seguridad más preciso, que será nuestra guía en la toma de decisiones.

 

Tras pasar todos estos filtros, este mes compramos la empresa alemana Koenig & Bauer. Esta compañía la conocíamos, dado que era competencia en un segmento de otra que tenemos en cartera: Heidelberger Druckmaschinen. La crisis financiera e internet arrasaron la industria de la impresión, provocando múltiples quiebras y problemas en el sector. Koenig supo reinventarse y en 2013 lanzó un drástico plan de restructuración. Redujo su exposición en negocios que daban pérdidas como las máquinas para imprimir periódicos o revistas. Reforzó su posición casi monopolística (80-90% de cuota de mercado) en máquinas para imprimir dinero. E invirtió en áreas de crecimiento como máquinas para imprimir en cartones, cajas plegadoras…Sirva como anécdota que sus máquinas hacen las icónicas cajas donde vienen guardados los Iphone. Con todo esto tenemos una compañía que tiene caja neta, familiar, una cartera de pedidos inalterada por las dudas macroeconómicas y geopolíticas, que ha pasado su particular crisis y con un margen de seguridad superior al 80%.

 

Al igual que empresas como Koenig & Bauer gestionan sus recursos (humanos, I+D…) de la manera más eficiente, nosotros hacemos lo mismo con nuestro principal activo: nuestro tiempo. Dado que es un recurso limitado, aplicamos un método que nos permite “separar el grano de la paja” lo más rápido posible.

 

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