Los mercados son como una montaña rusa, tienen sus altos y sus bajos, pero tú eliges si te asustas o disfrutas del viaje. Desconocemos cuándo será la próxima subida o bajada en esta atracción, lo único que sabemos es que este viaje nunca acaba. Estos altibajos o volatilidad deben ser nuestros amigos a la hora de invertir, aunque esto solo lo aprendamos con el paso de los años.

 

Cuando éramos muy pequeños y entrabamos por primera vez en un parque de atracciones, la gran mayoría de nosotros mirábamos a las montañas rusas y a las atracciones más ruidosas con respeto pensando “ni loco me subo ahí” y preferíamos ir a la seguridad de las atracciones más tranquilas aunque también más aburridas.

 

Conforme nos hacemos mayores, vemos las atracciones más peligrosas con mejores ojos. Nos damos cuenta de las ingentes medidas de seguridad que las rodean, que no nos tiene por qué pasar nada y que son nuestro cerebro y nuestras emociones las que nos echaban para atrás. Aun así hay personas que no soportan las emociones fuertes y se decantan por las atracciones más tranquilas. Sin embargo, otras dan un paso al frente, se sacuden las dudas generadas por el miedo y se montan en las más intensas.

 

Para encontrar buenas oportunidades en el mercado y no paralizarnos por la volatilidad, debemos actuar como este último tipo de personas. Este año las empresas más cíclicas han sufrido en exceso durante todos los tiras y aflojas y podríamos considerarlas las “empresas montaña rusa”. En cambio las empresas que se asemejan a un bono (alto dividendo, ingresos recurrentes, baja volatilidad) se han revalorizado extraordinariamente, a estas podríamos considerarlas las “empresas tiovivo”. En este parque de atracciones ya somos mayores y actualmente estamos aplicando la experiencia que hemos ido adquiriendo con los años para distinguir entre riesgo y volatilidad. Actualmente son los tiovivos los que para nosotros contienen mayor riesgo.

 

Las compañías tiovivo están cotizando a unos múltiplos muy elevados (PER>20x) haciendo que las probabilidades de que algo mejor pueda ocurrir en el futuro disminuyan. Es por esto que en junio hemos deshecho nuestra posición en una de estas empresas, Danone. Es una empresa de calidad, con flujos de caja recurrentes, altas rentabilidades, pero cotizando a un múltiplo alto (PER=20x).

 

En cambio, estamos encontrando cada vez más oportunidades en empresas montaña rusa. Una de ellas es Stabilus que ha caído alrededor de un 60% en poco más de un año. Esta empresa es líder en resortes para todo tipo de aplicaciones, desde la puerta de un coche hasta los cajones de una cama. Ocupa una posición dominante en Europa y Norte América, con una ventaja competitiva respecto a sus competidores, la eficiencia productiva. Con esto se consigue un producto de la mejor calidad al mejor precio; de ahí las amplias cuotas de mercado que atesora. Si somos pacientes en este tipo de empresas las probabilidades de que algo mejor pueda ocurrir en el futuro son muy altas.

 

En un parque de atracciones tiene que haber tanto tiovivos como montañas rusas. Actualmente la cola para subirse a los primeros es interminable, mientras que nadie quiere probar las vibrantes montañas rusas. Nosotros ya nos hemos abrochado los cinturones, ¿nos acompañan?

 

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