Las perspectivas de crecimiento económico mundial, condicionadas en gran parte por el nuevo panorama de relaciones comerciales, capturan el foco de atención de los mercados.

A la vez, los bancos centrales se mantienen atentos para actuar ante cualquier amenaza sobre las condiciones actuales, lo que resta credibilidad a la continuidad de la normalización monetaria.

Empecemos primero con los resultados:

La renta variable continúa consolidando la recuperación desde las correcciones del mes de mayo, acumulando los índices europeos y americanos una rentabilidad anual del 12% y 15%, respectivamente y entre un 3 y 5% en el mes actual. No obstante, la renta fija también está liderando el flujo comprador, tanto en el segmento soberano como corporativo. En cuanto al primero, llama la atención la continuidad de recorrido a la baja en las rentabilidades de los bonos de mayor calidad, como el americano y el alemán, con caídas de 60 y 50 puntos básicos en el año, respectivamente; pero también el de países europeos periféricos, como Italia, España y Portugal, cuyo flujo comprador les ha llevado a rentabilidades, en nuestra opinión, con escaso recorrido para activos de estas características.

Salvo por noticias determinantes de última hora que pudieran llegar desde las negociaciones comerciales, esperamos que la primera parte de la semana actual pase en su mayor parte sin cambios, hasta conocer, la tarde del próximo miércoles, la decisión de la Reserva Federal respecto a los tipos de interés. Su predisposición a actuar en caso de que las perspectivas macroeconómicas se compliquen —por motivos relacionados con las tensiones comerciales— y las recientes presiones políticas están haciendo que las apuestas del mercado se inclinen a favor de una bajada en los tipos de interés, ya sea en la reunión de junio o en la de julio. Puestos a elegir, pensamos que un eventual recorte en los tipos de intervención se podría producir más en julio que en junio, al disponerse de toda la información por parte de la Fed tras la cita del G-20. Sin embargo, nuestro escenario base sigue siendo aquel en el que las relaciones comerciales se consolidan en acuerdos, lo que restará necesidad de mayor laxitud a los bancos centrales.

También de gran expectación en la segunda parte de la semana será la publicación de los datos preliminares de PMI el próximo viernes. Pensamos que seguirán anticipando cierta desaceleración, por lo que cualquier repunte deberá ser tomado con prudencia hasta confirmarlo con un entorno de menor incertidumbre geopolítica.

La exposición de la cartera a renta variable se encuentra actualmente en el 41%. Tras el cierre parcial de coberturas en el índice Nasdaq, la semana pasada adquirimos un 1% en la compañía de ingeniería Técnicas Reunidas y en la de seguridad informática Palo Alto Networks. Respecto a la segunda, su negocio nos ha llamado especialmente la atención, no solo porque debería verse beneficiado en el medio y largo plazo de las mayores necesidades de gastos en seguridad por parte de los usuarios de las redes e internet, sino porque además es una elección que permite discriminar subsectores dentro del sector tecnológico, que al contrario de otros, pueden disfrutar del potencial para funcionar bien en los próximos años.

Recuerden, si las letras del tesoro ofrecen rentabilidades negativas: no hay retorno sin riesgo… y, como siempre “tengan cuidado ahí fuera”.

Rafael Peña Gorospe
Gestor de Adriza Neutral