En medio de las recientes disputas comerciales entre Estados Unidos y China, el mercado sigue pendiente de pistas más precisas en materia de política monetaria, cuyos indicios siguen apuntando hacia un grado de relajación mayor, encareciendo los precios de los bonos y presionando a la baja los tipos de interés.

Empecemos con los resultados:

 

La renta variable sigue conservando buen tono en el año, pese a lo discreto de los resultados empresariales. Comenzando con Estados Unidos, el S&P 500 mantiene una subida en el año del 14% (beneficios anuales +2% vs +24% año anterior, P/E 18,6x) y el Nasdaq un 17% (beneficios -2% vs 32% año anterior, P/E 23,8x). Una expansión de múltiplos de valoración también compartida por Europa, que acumula en el año una subida del 11% (beneficios -1% vs +9% año anterior, P/E 17,9x). Peor comportamiento están teniendo los índices asiáticos, con subidas del 3,8% en el año para el MSCI Asia Pacífico o 3% para el mismo índice excluyendo Japón. La dirección de los flujos de renta fija apenas ha experimentado cambios esta semana, concentrándose las compras en los bonos soberanos, especialmente en los de mayor calidad, como el americano o alemán, cuyo rendimiento en el año ya acumula un descenso de 48 y 23 puntos básicos, respectivamente. Un movimiento relevante dado los niveles de los tipos: 1,5% para el americano a 10 años y -0,67% para el alemán.

El pasado viernes China respondió a las últimos movimientos de Estados Unidos en materia comercial, con nuevos aranceles sobre 75 mil millones de dólares de productos americanos, así como un 5% adicional sobre las importaciones de soja y crudo. Aunque el mercado ya era conocedor de que respuestas de este tipo podían producirse (y advertidas en su momento por China), ello no deja de introducir más palos en las ruedas sobre una solución satisfactoria y rápida al conflicto comercial. La respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar mucho tiempo, recrudeciéndose más aún las relaciones entre ambos países y haciendo más difícil de predecir la viabilidad de un acuerdo.

Durante los últimos días el mercado ha estado también pendiente de pistas sobre la dirección de la política monetaria en el discurso de Jerome Powell con motivo de la reunión anual de política económica en Jackson-Hole. Sin embargo, no hubo sorpresas significativas en sus palabras, incidiendo de nuevo en que la Reserva Federal seguirá monitorizando la economía y, en todo caso, actuando de forma preventiva si fuera necesario para soportar el crecimiento. La curva de tipos de interés de Estados Unidos ha intensificado durante las últimas semanas sus expectativas de descenso en los tipos de interés por parte de la FED, descontando actualmente un movimiento a la baja de 50 puntos básicos adicionales hasta final de año —probablemente distribuida en dos reuniones—, y alrededor de 50 adicionales para el próximo año 2020.

Los últimos datos de PMI en Europa sugieren que la actividad económica no se ha deteriorado aún más en el mes de agosto. No es el caso, sin embargo, de Estados Unidos, cuyas referencias de PMI, tanto manufacturero como de servicios, o la confianza del consumidor medida por la Universidad de Michigan, siguen empeorando.

Dadas las previsiones sobre la laxitud con la que continuará la política monetaria, así como los exigentes múltiplos a los que cotiza la renta variable, seguimos pendientes de incrementar nuestra posición en oro, desde el 1% actual que tiene la cartera. No obstante, trataremos de optimizar los niveles de compra esperando un cierto descanso en la cotización que, tras los últimos tres meses ha subido más de un 10%. La posición en renta variable sigue manteniéndose en el entorno del 30%.

Recuerden: si las letras del Tesoro ofrecen rentabilidades negativas, no hay retorno sin riesgo y, como siempre, “Tengan cuidado ahí fuera”.

 

Rafael Peña Gorospe
Gestor de Adriza Neutral