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Post invitado de Joaquín Gómez: "Telefónica, las modas y el dividendo"


Escrito 20 Oct 09
La vida es una sucesión de cosas que unas veces están de moda y otras trasnochadas. Al parecer este año vuelven las hombreras, algo que pensaba que quedaría borrado con las perores cosas de los ochenta, como las chicas con el pelo cardado, los pantalones de pitillo y, sobre todo, los Modern Talking. [caption id="attachment_2375" align="alignright" width="412" caption="Previsión de dividendo por acción de Telefónica, según los analistas"] Previsión de dividendo por acción de Telefónica, según los analistas [/caption] En el mundo de la inversión el dividendo también suele tener sus tiempos. Hace cuatro o cinco años, cuando  ni el más pesimista apuntaba la que se nos venía encima, la retribución al accionista era un mal necesario de un sistema en el que hay pagar pleitesías a los propietarios para que todos los años picoteen un poco del negocio que cocinan. Muchas compañías preferían crecer y endeudarse a tener que detraer parte del beneficio para los dueños. No hay que olvidar que el mercado daba más puntos a la moda de ganar tamaño que a la de pensar en vivir de los réditos. El ejemplo claro de esta moda fue Telefónica, que tras la adquisición de O2 en Reino Unido, los activos latinoamericanos de Bellsouth y Cesky Telecom se convirtió en la operadora de telecomunicaciones con más deuda del mundo, con más de 50.000 millones pendientes de devolver a los bancos. Antes de que la fiesta de la liquidez pinchase y los excesos de endeudamiento acabaran con la lapidación del capitalismo con la quiebra de Lehman, Telefónica puso toda la carne en el asador en la moda que iba a triunfar en bolsa en los siguientes años: la de la retribución al accionista ??elevada?? y, sobre todo, ??predecible??. Esto último es lo sustantivo y lo primero lo adjetivo. Muchos fueron los que en 2008 se agarraban a su elevada retribución al accionista como consecuencia del desplome de sus títulos en bolsa, pero meses después se diluían como azúcar en agua como consecuencia del desplome de su beneficio. La conclusión era que su dividendo ya no era tan fantástico. Telefónica ha explotado como nadie en los últimos años que han sido ejercicios de aprovechar que era de las pocas compañías que podía vislumbrar el escenario que tenía por delante por lo que  optó incluso por no defraudar las optimistas previsiones de retribución al accionista que esperaba el mercado. Pero para mayor sorpresa, en su último encuentro con sus inversores de hace dos semanas, la compañía se ha sacado su mayor conejo de la chistera y ha superado las previsiones más  optimistas que los analistas esperaban de dividendo (1,27 euros el año próximo), elevando la retribución hasta los 1,4 euros y  marcándose el mínimo de alcanzar los 1,75  euros en 2012. Alierta tiene la pócima del dividendo que Valbuena ha mercado en los últimos años y ha convertido a Telefónica en la compañía más rentable por remuneración al accionista de la bolsa española en los próximos años, lo que lógicamente se ha traducido en un enamoramiento de los inversores y el mercado hacia el título. La avalancha de recomendaciones positivas sobre Telefónica no cesan y  muchos se pregunta hasta dónde puede continuar la ascensión del título en el parqué. ¡Pero cuidado! La pregunta es si Telefónica comienza a pensar que la moda está  a punto de volver  a cambiar o si la retribución al accionista es sólo una exigencia  mínima por lo bien que marcha su negocio o, peor todavía, una droga que obliga a tomar decisiones arriesgadas de crecimiento para no defraudar las expectativas contraídas. Precisamente la facilidad que puede tener la compañía para realizar adquisiciones en próximas fechas puede acabar con idilio que el mercado mantiene con Telefónica. La operadora reitera su objetivo de que su relación deuda/ebitda se mantenga entre 2 y 2,5 veces, lo que traducido en munición para los próximos años puede representar hasta 20.000 millones de euros para realizar adquisiciones. Un dinero que abre la puerta a compras de tamaño medio en el sector pero que no garantiza premio alguno en bolsa mientras la moda no cambie y se premie el crecimiento. Y la moda que más importa a Telefónica es saberse entre los cuatro o cinco jugadores mundiales (China Mobile, ATT, Vodafone y quizá Verizon) que se repartirán en las próximas décadas el gran tablero de las telecomunicaciones. El interrogante para quien tiene ??telefónicas?? es saber si el mercado está preparado para la moda de anteponer crecimiento a dividendo. De no ser así, Telefónica dejará de ser la niña de moda. * Joaquín Gómez es redactor jefe de elEconomista

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