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Kaloxa CMO en Finect. Periodista financiero. Me encantan las finanzas del comportamiento

Y cuando el pavo está más confiado... ¡Zas! Al horno


Escrito 27 Nov 08
Hola, no me he vuelto loco, no. No he convertido este blog en uno de cocina (aunque os pego aquí esta receta del chef Doublas para el pavo en cuestión ), no. Ni siquiera se debe al hambre que tengo porque todavía no he cenado, no. Veréis, este jueves, todos los estadounidenses se reunen en familia para celebrar Acción de Gracias . Como imagino que sabréis, el plato estelar de la velada es el pavo trufado. Y eso me ha recordado un grafiquísimo ejemplo que ponía Nicholas Nassim Taleb en su libro El cisne negro, y que también explica por qué los inversores siempre acabamos cayendo en los desplomes de las bolsas tras años de subida. Imaginad que sois un estadounidense y mañana, después de degustar el pavo esta noche, decidís que váis a comprar uno y lo váis a estar alimentando durante un año hasta que llegue la siguiente Acción de gracias. El primer día el pavo está tremendamente desconfiado y asustado. Le han sacado de su espacio vital, de su ambiente, está temeroso de ese humano que se lo ha llevado en el maletero de un coche a casa le haga daño. Al darle el dueño de comer ese día, el animal picotea con miedo. [caption id="attachment_1003" align="alignright" width="298" caption="Este pavo se ha salvado de la quema (como pocos inversores evitan el desastre en sus carteras). Foto del Charlotte Observer"] [/caption] Al día siguiente, sin embargo, pasa a tener un poco menos de temor cuando ve que el humano le acerca otra vez la comida. Y al siguiente, un poco menos. Y así sucesivamente. Cada día que pasa, el pavo confía más en su dueño. Y más y más. Así, el día 364º es el que más confiado está. Y el 365º cuando está plenamente seguro del cariño que le tiene su amo... ¡Zas! Le cortan la cabeza y le meten al horno. En los mercados ocurre algo similar. Cuando más confiado está el inversor, después de mucho tiempo de subidas, es cuando le sueltan le cae el hacha encima, como ha pasado en el último año. Y no podemos imaginar la magnitud del desastre, hasta que ocurre. Somos incapaces de predecirlo casi siempre. Nuestro engañosa seguridad en nosotros mismos nos confunde. En la situación actual, puede que estemos como el pavo en sus primeros días en la casa del nuevo dueño, asustados porque creemos que el mundo nos ha cambiado completamente, e incapaces de pensar que nos quedan un montón de días de recibir buenos alimentos, en forma de rebote con algo más de consistencia. ¿No os parece? Y además el rally navideño está a la vuelta de la esquina. En fin, veremos que tal evolucionan las ventas en este viernes, conocido como Black Friday, por ser el día en que los comercios venden tanto que logran entrar en ganancias (números negros y no rojos) en el año. Esta vez no creo que ni este día de consumismo desbocado pueda lograr hacer honor a su nombre. P.D. Los mercados, tan tradicionales ellos, parecen dispuestos a cumplir este año la tradición que dice que Wall Street casi siempre sube entre el día anterior y el posterior a Acción de Gracias, que permanece cerrado por festivo. El miércoles el Dow Jones subió casi un 3%, veremos que hace este Good Friday, en el que sólo abre media sesión.

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