En la sobremesa de un domingo cualquiera, hace unos días, el mayor de mis hijos compartía en voz alta sus sueños de futuro y nos preguntaba cuál sería el mejor destino para su primer sueldo cuando accediera al mundo laboral. Pensaba en invitarnos a toda la familia a comer, regalarnos un viaje, comprarle a su hermano una guitarra… Sueños.

Con toda tranquilidad, le di el consejo que daría a cualquier joven que comienza a trabajar, realmente son dos consejos en uno: el primero, ahorra parte de tus ingresos; el segundo, invierte en un plan de pensiones una parte de esos ahorros.

 

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