Aunque la intuición pareciera indicar que después de un terremoto de tal magnitud e intensidad se debe producir una depreciación considerable del yen japonés y una caída pronunciada del mercado de valores lo cierto es que la experiencia reciente muestra lo contrario..
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Como señala con acierto la analista Kathy Lien la últtima vez que se produjo un terremoto similar fue en el año 1995 cuando un seísmo de 7,7 golpeó la costa de la ciudad de Kobe.
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Pese a pensar que ese terremoto iba a causar un considerable daño a la economía japonesa y a su crecimiento lo cierto es que el efecto inmediato fue la aversión al riesgo y la repatriación de capitales que provocó una apreciación considerable del yen que logró máximos históricos con respecto al dólar. Distinto fue el comportamiento del mercado de valores que continuó la senda bajista previa al seísmo.
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Adjunto los gráficos para que pueda apreciarse la evolución del USD/JPY:
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¿Se repetirá en esta ocasión la misma pauta?. Seguiremos con atención los movimientos de capitales y divisas en Japón para ver si esa correlación existe.
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