Grifols, empresa española constituida en 1987 en Barcelona, es hoy en día un grupo internacional presente en los cinco continentes a través de sus múltiples empresas. Desarrolla su actividad mediante tres divisiones: Bioscience, especializada en el desarrollo y producción de hemoderivados; Diagnostic, centrada en el desarrollo de sistemas de diagnóstico “in vitro” para el laboratorio; y Hospital, ofreciendo un amplia gama de productos y servicios para hospitales.

Salió a bolsa en mayo de 2006 siendo las perspectivas de los inversores más optimistas que la realidad de sus resultados, pues aunque estos han crecido, la sociedad presenta una de las rentabilidades más bajas en cuanto a beneficios por acción se refiere, habiéndose situado su PER en éstos últimos cuatro años siempre en rango aproximado de entre 15 y 30 veces beneficios.

Y aunque los resultados todavía no hayan crecido al ritmo que el consenso del mercado parece esperar, la compañía está en una forma excelente para pegar un buen sprint. La cifra de negocio de la compañía ha crecido un 40% desde 2007, hasta alcanzar los 990 millones de euros a finales de 2010. Los resultados, que han crecido en el mismo periodo un 30%, alcanzan los 115 millones de euros, experimentando un descenso desde 2009 en que alcanzaron los 147 millones. Éste descenso se explica por un peor resultado financiero y por un aumento en los gastos de explotación. Las últimas adquisiciones corporativas de la empresa (motivo principal del empeoramiento de su resultado financiero) y su externalización refuerzan el optimismo sobre su cifra de negocios: sólo un 23% de ésta cifra proviene de España, siendo la Unión Europea y Estados unidos sus dos mercados extranjeros principales, aportando respectivamente un 21% y un 31% de sus ventas.

Su estructura financiera también invita al optimismo: apenas un 47% de su balance es financiación ajena, la cual además es en su mayor parte a largo plazo. La solvencia de la empresa por lo tanto, tanto en el largo como en el corto plazo, está más que asegurada, pues presenta un fondo de maniobra positivo de 720 millones de euros, y solo con su activo corriente casi podría hacer frente al total de la deuda. Su tesorería, que ha aumentado un 4.111% en los últimos cuatro ejercicios, alcanza los 230 millones de euros. El valor en libros de las existencias que la empresa mantiene es bastante alta, pero aún deduciéndolas de su activo corriente (Acid Test) la empresa no tendría ningún tipo de problema de solvencia en el corto plazo.

Sus dividendos han crecido en los últimos ejercicios ligermente por encima de lo que lo ha hecho el beneficio por acción. Los referentes al ejercicio 2009 se sitúan en los 0,28€ brutos por acción y, según lo propuesto en las cuentas anuales de 2010, el dividendo a distribuir referente a tal ejercicio seguirá con su pauta de crecimiento.

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