Esta Semana Santa he estado en Chile: uno de mis hijos está trabajando allí en un banco español, y aparte de un país de una Naturaleza maravillosa y sorprendente (visitamos el desierto de Atacama que os recomiendo), pude comprobar el tremendo impulso de su economía y el grado de avance que ha experimentado, a pesar del devastador terremoto que tuvieron.

Chile lleva dos décadas creciendo a una tasa media real del 6%, es el país iberoamericano con mayor renta per cápita y tiene una economía muy integrada (la suma de exportaciones e importaciones supone el 70% del PIB); es además un acreedor internacional neto y dispone de un fondo soberano.

La sensación por las calles de Santiago, y por los pueblos que visité en el norte es de seguridad, eficacia, modernidad; en resumen que van para adelante, y son un ejemplo para la región.