http://www.expansion.com/empresas/2016/09/18/57de5557e2704e62598b4575.html

Se han captado por esta vía cerca de 46.000 millones de dólares (41.000 millones de euros) en la primera mitad del año en todo el mundo.

La emisión de bonos verdes es una fuente de financiación alternativa para las empresas, pero también para otras organizaciones e incluso municipios o regiones.

Los 46.000 millones de dólares que se han captado en los primeros seis meses del año por esta vía superan al total que se logró en 2015, unos 42.000 millones de dólares o 37.400 millones de euros según el cambio actual, y los expertos esperan que en 2016 se alcancen los 70.000 millones dólares, más de 62.300 millones de euros, según han informado a Efe fuentes del sector.

Una cantidad que pasa desapercibida al lado de otras que se manejan en el mercado de capitales debido, en gran parte, al desconocimiento por parte de los inversores, añaden los expertos.

Los bonos verdes, al igual que el resto de bonos, son un producto financiero con rentabilidad, vencimiento y calificación de riesgo, con la única diferencia de que el dinero captado debe emplearse para financiar o refinanciar proyectos sostenibles.

Para que el bono sea calificado como verde, debe "identificar el producto, tener un impacto real en el medio ambiente, explicar la gestión con la ayuda de un auditor e informar regularmente sobre el uso de los fondos", según explica a Efe el gestor de fondos de Mirova, la rama de inversión responsable de Natixis, Christopher Wigley.

El director del programa Finanzas para la Sostenibilidad y el Cambio Climático de la escuela de negocios IEB, Manuel Gómez, cree que esta es una de sus principales ventajas, ya que "el inversor sabe que es una iniciativa sostenible" y destaca la "transparencia" de estos proyectos, puesto que desde el principio se conoce a dónde irá el dinero.

Asimismo, para el emisor supone "una alternativa fuera del sistema bancario a precios mucho menores", añade.

La emisión de bonos verdes comenzó en 2007 a través de una colaboración del Banco Mundial con la entidad sueca Skandinaviska Enskilda Banken (SEB) para crear un instrumento de renta fija ligado al medio ambiente.

A esta iniciativa le siguieron las de distintos municipios suecos y sudafricanos, el MIT de Boston y empresas como la francesa GDF Suez, ahora Engie, que realizó una emisión por valor de 2.500 millones de dólares, algo más de 2.200 millones de euros.

En España, Iberdrola anunció la semana pasada una emisión de 700 millones de euros, que se suman a los 1.000 millones de euros a diez años que colocó en abril a través de los bonos verdes.

Por el momento, ningún país ha emitido un bono verde, pero el pasado 2 de septiembre los ministros franceses de Economía y Medio Ambiente anunciaron la emisión de un bono verde estatal en Francia para 2017.

El director de Sust4in, empresa experta en sostenibilidad, Marcio Viegas, ve ciertos inconvenientes, ya que "una vez que el dinero está en el Tesoro, es difícil saber si llega a proyectos verdes".

No obstante, Viegas sostiene que este tipo de productos financieros son una oportunidad y cree que "Madrid puede ser una plataforma para captar inversión de Europa y canalizarla hacia Latinoamérica", al tiempo que afirma que en España "hay proyectos muy interesantes".

En cuanto a las características de estos bonos, el gestor de Mirova explica que "las calificaciones van desde AAA hasta 'high yield', el rango de vencimiento oscila entre 3 y 20 años, aunque podría ampliarse, y la rentabilidad puede ir de negativo a más de un 5%, según el emisor".

El crecimiento que han registrado los bonos verdes se ha multiplicado por tres en los últimos cuatro años, según los expertos consultados por Efe, y podría superar los 150.000 millones de dólares (unos 133.700 millones de euros) en un futuro inmediato, aunque no representaría ni un 20 % del mercado mundial.

POR EFE
Actualizado: 18/09/201610:50 horas