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Barcelona. Barcelona. ESPAÑA.

¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?


Escrito 10 Oct 12

 

Desde hace algún tiempo venimos oyendo en diferentes medios y desde diversos emisores (incluso desde el mismo gobierno) que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y de allí viene una buena parte parte de la crisis que tenemos ahora.

Esta afirmación ha indignado a mucha gente, no sólo a aquellos que lo están pasando mal sino también a todos aquellos que siguen pagando religiosamente sus facturas y no se han comprado una segunda residencia, ni hacen grandes viajes ni grandes gastos ni excesos. Personas con vidas sencillas que tienen una familia y una única vivienda modesta. Es lógico que les indigne tal afirmación. Máxime cuando la mayor parte de la elevadísima deuda privada está e manos de promotores, y la deuda pública es también desorbitada.

Quede dicho que con este artículo no estoy justificando ni a los bancos, ni a los políticos ni a todos los que afirman categóricamente que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Lo que pretendo es hacer una reflexión en voz alta y que cada uno analice su situación particular y valore si realmente ha vivido o vive por encima de sus posibilidades, por que con un análisis sincero podrá tomar las decisiones correctas en el futuro. 

En los años 60-70 e incluso 80, el crédito era un lujo sólo al alcance de los mas pudientes. Cuanto mas modesta era una familia, mas limitado tenía el crédito. ¿quien no ha escuchado a su abuelo contar orgulloso que nunca compró nada a plazos?. El hecho de no tener acceso al crédito o que este fuera muy limitado o caro hacia que hubiese una gran cultura del ahorro. Aquellos que podían acceder al crédito tenían que pagar unos tipos de interés del 12-14% y los plazos de las hipotecas eran de unos 15 años.

Si hacemos el ejercicio de cálculo, al finalizar la hipoteca habían pagado aproximadamente el doble de lo que habían solicitado. Pues bien, hoy en día sigue siendo así. Si hacemos una hipoteca al 2,5% a 35 años, acabaremos pagando también el doble de lo que solicitamos. 

¿entonces por que nosotros hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nuestros padres no?

La respuesta es sencilla. Hemos confundido capacidad de pago con capacidad de endeudamiento. Una cosa es lo que puedo pagar cada mes sin pasar apuros económicos y con cierto margen de tolerancia ante imprevistos y otra es por cuantas veces multiplica tu deuda a tus ingresos anuales.

Un ejercicio que sirve para valorar si hemos sido lo suficientemente prudentes a la hora de endeudarnos es multiplicar por 1,5 ó 1,7 ó 2 la cuota mensual de la hipoteca (dependiendo si la hipoteca es a 25, 30 o 40 años). De esta manera obtendremos una equivalencia a lo que supone hacer la hipoteca a 15 años que era la que tenían nuestros padres.

Si el resultado es una cifra asumible sin esfuerzo adicional querrá decir que hemos sido prudentes y no nos hemos endeudado en exceso. Si la cifra es inasumible,....ya tenemos la respuesta.

Que cada uno saque sus conclusiones. No se trata de señalar a nadie. En todo este despropósito hay muchos culpables y serán objeto de análisis en otros artículos.

Si queremos que cambien las cosas debemos saber cual es el punto de partida y lo primero es saber cual es nuestra propia situación para no volver a cometer los mismos errores y actuar para evitar que se vuelva a repetir.

Economía doméstica. 

Capítulo 1º. Análisis de la situación actual. Reflexiones particulares.

CARLOS VEZ

 


Comentarios

#1

Luis1 Dermatólogo de Barcelona

10 Oct 12

@CRLVZ


Pienso que, en general, sí hemos vivido por encima de nuestras
posibilidades, pero empezado por nuestro Estado. Acabo de ver el
programa de comando actualidad de TVe1, de hoy miercoles 10 de octubre
donde con una machacona pregunta ¿Nos lo podíamos permitir? se hace
repaso a las faraónicas infraestructuras estatales fantasma realizadas
a base de endeudamiento sin ningún análisis de viabilidad


#2

Luis1 Dermatólogo de Barcelona

12 Oct 12

El tema del artículo es muy interesante porque reflexionar
individualmente sobre cómo hemos afrontado la preburbuja y
posteriormente la crisis nos puede evitar caer en errores pasados.


Supongamos un profesional liberal o un empresario que ahorra más del
un 60 % de su sueldo, que no se endeuda ni apalanca para invertir, que
es austero en sus gastos y que invierte sus ahorros generando con ello
riqueza y puestos de trabajos. Ese profesional aparentemente tendría
que ser premiado por su buena conducta y por no vivir por encima de
sus posibilidades. Naturalmente Papá Estado necesita dinero y como es
un poco corto de miras decide que aumentando los impuestos sobre su
trabajo, sobre su ahorro y sobre las plusvalías de sus inversiones
está favoreciendo la justicia social, (me gustaría aclarar que comulgo
con Huerta de Soto en que añadir un adjetivo, como pueda ser social,
al término justicia hace que la justicia deje de ser justa).


El Estado se equivocó al venderles a los ciudadanos que todo era
gratis y que podían gastar y gastar, y para fomentar ese gasto mantuvo
artificialemente bajos los tipos de interés, pero ahora se sigue
equivocando aumentando los impuestos en vez de reducir frásticamente
el gasto público.