Hasta la llegada de la crisis financiera internacional el 15 de septiembre de 2008, los hogares de muchos españoles estuvieron en una situación de endeudamiento muy amplia lo que además animó a que gran parte de sus recursos se destinasen al ahorro. En los años iniciales de la crisis la situación se revertió ligeramente, dado que la renta disponible de las familias se redujo debido a los altos índices de paro y bajos salarios monetarios. Desde 2008 se han producido cambios en el ámbito financiero que han ocasionado una nueva tendencia entre los ahorradores españoles.

España es un país de tradición ahorradora, el perfil del español ahorrador es típicamente patrimonialista, conservador, y que no se expone a grandes riesgos, poco dado a inversiones muy volátiles. Entre los instrumentos de ahorro, el depósito ha sido uno de los más valorados entre los españoles. En los años previos a la crisis los altos tipos de interés favorecieron que muchos particulares quisieran aprovechar esa mayor rentabilidad que remunerara de la mejor forma posible sus ahorros.

Varios son los aspectos en los que fijarse a la hora de contratar un depósito. Además de la rentabilidad, los clientes valoran la solvencia del grupo que respalda la inversión, máxime teniendo en cuenta los problemas que están atravesando las entidades financieras en los últimos años.

El rating es una calificación de la solvencia de una empresa, banco, o un país para hacer frente a sus obligaciones, es decir, mide su capacidad de pago. La calificación del rating lo suele realizar una empresa especializada e independiente denominada agencia de rating (Standard&Poor´s, Moody´s…).

La rentabilidad seguramente sea el primer aspecto al que prestamos atención a la hora de contratar un Depósito. Es la capacidad de producir o generar un beneficio adicional sobre la inversión o el esfuerzo realizado. En los últimos años, los depósitos a plazo han perdido brillo debido principalmente a los recortes generalizados en sus rentabilidades, siendo las entidades extranjeras las que cuentan con los depósitos más atractivos en el mercado. Los tipos máximos ofertados en los depósitos de 6 a 9 meses por las principales entidades financieras están por debajo del 1,20%. Muchos depósitos cuentan con unas condiciones de acceso muy restrictivas (con unos mínimos de aportación o unos incrementos de saldo).

En estos tiempos que corren siempre hay una solución. Existen compañias extranjeras que ofrecen depósitos con buenas rentabilidades para aquellos ahorradores que no quieran lanzarse a una inversión más complicada. Es tan fácil como observar, analizar y darse cuenta de los intereses que tenemos y el tiempo que podemos dedicarle a nuestros ahorros, algo que se olvida hoy con bastante facilidad, gestionar cualquier tipo de inversión requiere tiempo, dedicación y conocimiento.

Reportaje Publicado en Tu Revista