a prima de riesgo es uno de esos términos que todos aprendimos a temer y que dominó los titulares tras la crisis financiera. No fue el único: Supimos lo que era una hipoteca subprime, nos presentaron a las agencias de rating y entendimos que sí, que los inmuebles también pueden bajar. Y mucho.

Pero la prima de riesgo caló, se hizo parte de las conversaciones diarias y vigilarla se convirtió en el entretenimiento de los comentaristas económicos. Por recordar el concepto: Si la prima es de 250 puntos esto significa que el bono del Gobierno de España a 10 años ha de pagar un 2,50% más que el bono alemán para resultar atractivo. Y a más riesgo percibido más ha de pagar para encontrar compradores. ¿Seguro?

Recuerden hace no mucho tiempo otro término que siempre nos hace temblar: el “corralito”.

Entre 2010 y 2012, la posibilidad de un control de capitales total o parcial se consideró como un escenario remoto pero posible, al igual que la rotura del euro y muchas otras situaciones. En medio de esa situación, la prima de riesgo superó los 500 puntos y copaba los titulares. Resumía un conjunto de factores de riesgo en una sola cifra, así que era muy útil. Pero hoy no es así.

Hoy tenemos una política monetaria expansiva, en la que el BCE compra 60.000 millones de euros mensuales de renta fija que anestesian a los mercados. Los países ya no tienen ninguna motivación para pagar más que otros para colocar deuda, porque sabe que se la comprará el BCE (o sea Usted y yo).

Y si no suben los precios tampoco sube la prima, que no para de bajar aunque los mercados hayan caído un 15-20% en dos meses. En consecuencia, el valor de la prima de riesgo como indicador de riesgo ya no existe, ni existirá mientras sigan estas políticas. ¿En qué podemos fijarnos ahora?

Pues en los mercados que ya no están intervenidos, aunque lo estuvieron: los americanos. Les recomiendo que se pongan un gráfico de los bonos corporativos o mejor aún, de los high yield, desde hace dos años. Como verán, no dejan de caer con fuerza desde que los mercados no se intervienen, disparando su prima de riesgo hasta niveles lógicos: No compraríamos bonos de mala calidad si sólo nos pagan un 1-2% más que los bonos del gobierno.

Necesitamos más recompensa a cambio del riesgo, en concreto hoy pagan entre el 8 y el 9% de rentabilidad con duraciones alrededor de los 4,5 años tras las caídas acumuladas, que han normalizado las cosas. ¿Cree que algo muy distinto ocurrirá en España cuando se retiren los estímulos? La prima no le avisará.

Alejandro Martínez