El principal catalizador del cambio en el precio del crudo ha sido un descenso indudable del centro de gravedad de los costes de producción del sector debido a las nuevas técnicas de extracción.

Los antiguos productores de bajo coste parecen haberlo leído correctamente y están luchando por mantener su cuota de mercado y figurar como proveedores fiables para sus clientes.

El shock de oferta ha determinado un gran porcentaje del movimiento del precio de las materias primas, la sobrecapacidad genera caídas de precios en un escenario donde parece que la demanda no es capaz de afrontar este nuevo paradigma.

En consecuencia, las empresas del sector están teniendo rebajas importantes en sus cotizaciones, en el IBEX tenemos los ejemplos de Repsol y Acerlor.

Sobre este tema cabe recordar que si bien el pasivo es real, el valor de los activos es siempre cuestionable, y las compras que realizaron estas empresas en vertical hoy están destruyendo valor.  

Normalmente la dirección de las empresas es reticente a repartir la caja incluso cuando esto último es más ventajoso para el accionista, aunque algún ejemplo en positivo hemos visto últimamente.

El arte de invertir depende en gran medida de encontrar un buen equipo gestor, en un negocio de calidad y a un buen precio. Los dos últimos sin el primero a menudo nos llevan a errores de inversión, estamos viviendo continuamente ejemplos de ello (Pescanova, Indra, Abengoa,…)