Mucho se habla últimamente del concepto de la IF, o Independencia Financiera, probablemente demasiado, al menos para mi gusto. Con diversos amigos y compañeros de este apasionante mundo financiero asimétrico hemos mantenido fragorosas discusiones acerca del patrimonio necesario para alcanzarla, de cómo llegar a ella, si alimentándose de chopped media vida, o dando gusto al paladar con suculentos crustáceos decápodos, de color rojizo. Si conduciendo el último modelo de Tesla, o con un flamante cuatro latas de hace 15 años. Si viajando sin cesar verano tras verano, o disfrutando de la caridad de nuestros progenitores convertidos a abuelos en la piscina del pueblo. Hay quien hablaba de 1 Millón de €uros, otros de 500.000€, algún valiente admirador de Diógenes de Sinope, hablaba de menos de 100.000€, una tinaja, un báculo y un cuenco, este último, al parece opcional...

 

 

Alimento preferido por los Early IFs.

 

El caso es que la vida es realmente impredecible e imprevisible, y nunca sabes que te va a deparar el futuro, por lo que lo único que puedes hacer es utilizar toda tu energía positiva y prepararte para ello.

 

Ayer, posteridad del día de Reyes, me encontré como prebenda de los mismos no carbón, sino una poco afable, pero educada y rigurosamente correcta carta de despido improcedente. Semejante dádiva post-navideña no suele ser plato de buen gusto, menos todavía, si uno tiene una familia de 4 miembros o miembras que alimentar, y máxime si dependen directamente de ese sustento maravilloso que proporcionan el mundo empresarial capitalista, a cambio de obtener un poco del bien más preciado que existe de sus semejantes, el tiempo.

 

La realidad es que la vida casi siempre te lleva por caminos que no escoges, y en tu mano muchas veces no está la elección de si es polvoriento o está perfectamente pavimentado, lo que si depende de uno mismo, es el seguir caminando o dar media vuelta. 

 

Sin comerlo ni beberlo, uno pasa de obedecer a un tercero, a ser dueño de su tiempo, (aunque quizás no de su bolsillo), y a plantearse que le hace feliz, que tiene sentido en la vida, y que no lo tiene, porque a los 37, probablemente casi en el ecuador de la vida, queda mucho camino por recorrer, y montañas por escalar, aunque probablemente ya no le apetezca seguir dando vueltas en la rueda del pequeño cricetino...

 

Empleados perfectos buscando la IF

 

Los recursos siempre son limitados y el momento idóneo para convertirse en un FIRE (Financial Independiente Retire Early), que no un Fire Fighter, como decía un buen amigo, no existe, así que llega un momento en la vida que uno se encuentra con una hoja de parra y las manos tapando sus partes más nobles, el gélido viento acariciando sus mejillas y un porvenir por crear. Los frutos que nos da el manzano todavía no son suficientes para alimentar a toda la tribu, y tampoco tenemos pieles de osos suficientes para abrigar a toda la prole. Da igual, sabemos que en algún recóndito territorio de este vasto país, encontraremos cobijo para seguir construyendo el camino, porque cuando se trata de construir, a los humanos no nos gana nadie...

 

Proyecto de Ingeniero construyendo un puente a las afueras de Mordor