Antes de todo, quiero hacer una advertencia a los que no quieran perder tiempo,  ya que esta historia no es muy interesante, pero como es la mía, y no es muy común, me apetece contarla, también considerando que me interesan mucho las entradas que cuentan de las experiencias de otros inversores.

Me defino un currante de los mercado porqué desde hace unos años,  casi 14 por la precisión, he decidido que las inversiones sean mi trabajo y, desde entonces, mi  única fuente de ingresos.

Pero nada de eso que se comenta de independencia financiera, vivir de los intereses o dividendos: mis ingresos son totalmente dependientes, de lo que hago, como lo hago, y de lo que el mercado me permita disponer.

Todo empezó allá  por el 2002, cuando, por razones familiares, tuve que dejar mi trabajo de directivo en una multinacional, y decidí tomarme un año sabático para ver si me interesaría la opción de “vivir de los mercados”, que era un mundo  que me atraía.

Mi cultura financiera, en esa época,  era muy básica, ciertamente inferior a la media de la  mayoría de los usuarios de Unience; tenía en cartera alguna acción y fondos elegidos con los consejos de los “expertos”, que junto con mi “gut feeling” o intuición eran mis principales herramientas de inversión.

Evidentemente las reacciones a mi decisión entre las personas de mi entorno más estrecho, oscilaban entre la incredulidad  y el escepticismo, como se puede imaginar.

Como muchos novatos tuve una cierta atracción por el análisis técnico por su aparente accesibilidad y precisión, así que empecé el proceso de aprendizaje.

En la aplicación práctica, tuve la inestimable ayuda del mercado alcista que empezaba en 2003, y después de pocos  años empecé a tener la inquietud de la operativa con futuros / intradía. 

Esto me permitió equilibrar mis resultados en el sentido que parte de lo que ganaba con la operativa en acciones lo perdía con la operativa intradía, con grande satisfacción de mis brokers.

Lo curioso de esta primera etapa de aprendizaje era la necesidad que sentía de operar, de hacer algo; no podía estar quieto. Me sentía culpable psicológicamente si no  operaba; si no hacía alguna operación era como no estar trabajando,  no concebía el hecho de decirle a mi mujer, por la tarde cuando me preguntaba que tal había ido el día,  que solo había leído un libro y nada más.

Todavía no había interiorizado el hecho que este tipo de actividad era totalmente diferente de a la mayoría de los trabajos  y, en este caso,  el incremento de actividad era directamente proporcional a la reducción de los resultados, y que el tiempo de trabajo hay que dedicarlo al 99%  en formación, investigación  y desarrollo personal.

Seguí estudiando mucho, y empecé a entrar en las áreas que contribuyeron a mi evolución actual: operativa sistemática,  Momento, opciones, aunque, siendo áreas muy amplias, tardé varios años hasta encontrar donde quería especializarme.

En plena crisis del 2008 pasó algo que iba a cambiar definitivamente el rumbo de mi actividad inversora: el nacimiento de mis hijas.

Desde entonces, primero por necesidad, y después por convicción, abandoné el seguimiento minuto a minuto de los mercados, y como no, los resultados se beneficiaron y también la calidad de vida.

Desde hace unos años estoy focalizado  en dos áreas de trabajo que responden a necesidades diferentes:

La primera es la generación de ingresos, donde tengo varias estrategias diversificadas cuya característica común es la de tener una baja volatilidad y baja probabilidad de pérdidas a nivel anual, y para esto uso sistemas cuantitativos y estrategias de opciones (Comenté algo al respecto en las entradas sobre la Diversificación y Replicar el negocio de las aseguradoras).

La segunda, donde invierto los ahorros de la generación de ingresos, es la inversión de largo plazo, donde el objetivo es la rentabilidad y crecimiento del capital, y aquí utilizo un Buy & Hold acumulativo.

Si tengo que hacer un balance de estos 14 años tengo que decir que la decisión tomada entonces  fue correcta con las (escasas) informaciones disponibles: era lo que quería y tenía que intentarlo. Además mi natural escasa propensión al riesgo me ha permitido, desde el primer momento, ser consciente que mi capital era el elemento clave para seguir en esta actividad y tenía que correr los menores riesgos posible, aunque esto me condenaría a tener una rentabilidad inferior a los indices.

Ahora volvería a tomar la misma decisión sin dudarlo un instante, sobre todo considerado que ahora lo tendría mucho más fácil porqué ya estoy consciente de las áreas  donde tengo que focalizarme.

Esto fue lo más complicado de todo: encontrar la(s) forma(s) de operar adecuada(s) para mí forma se ser y mis objetivos, y para eso he tenido que pasar para un continuo proceso de prueba y error, que seguirá en cada momento que necesite  adaptarme o modificar algo de lo que haga.

En conclusión, estoy muy satisfecho porqué estoy consiguiendo algo que es mucho más complicado de lo que me imaginaba al principio,  que todavía me deja un margen de mejora inimaginable; soy de los pocos currantes que tiene una actividad perfectamente escalable y donde prácticamente casi todo depende de mí.

Pero, por encima de todo, me encanta, me permite disponer de mi tiempo como quiero, vivir con mi familia de una forma que no me hubiera imaginado posible, y seguir divirtiéndome, con mi trabajo, todo el tiempo que quiera.