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Si observamos la gráfica del SP500 en USD, la primera conclusión aparente es la fluctuación durante los últimos quince años entre los  y los puntos. Es decir, entre los máximos alcanzados en la burbuja tecnológica y la inmobiliaria, y los respectivos mínimos de 2003 y 2009.

En cierta medida parecen claros tanto los soportes como las resistencias en el posiblemente índice más relevante del mundo. El problema está en si valoramos el mismo índice en euros o en oro.

SP 500 en EUR

SP 500 en oro.

Los gráficos en si mismo son bastante explícitos, siendo el más sangrante de todos el valorado en oro, en el que ha perdido el 82% de su valor desde máximos. No sólo retrata la decadencia en la que ha entrado Estados Unidos, sino la pérdida más que evidente del estatus de valor refugio del USD.

Que si además relacionamos con las  presiones diplomáticas de Estados Unidos hacia el gobierno de Beijing para apreciar el Yuan hacen aumentar más si cabe las dudas sobre el futuro de la dívisa estadounidense, referente global durante más de un siglo.

Conviene matizar que el que China aprecie el Yuan es una manera sofisiticada de devaluar en la misma medida (aún más) el dólar, y de hacerles pagar las consecuencias de tener a un país entero jugando al monopoly.

Y es que una vez leí que la bolsa, los mercados, eran como Dios. Pueden permitir y permiten injusticias a corto plazo, pero a largo plazo son implacables con ellas. Y es que Estados Unidos lleva viviendo del aire dos décadas. Y en la vida todo pasa, todo llega, y nada es eterno.