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Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Cómo mezclar con éxito gestión activa y pasiva en las carteras


Escrito 3 Jun 16

Este año puede marcar un antes y un después en el mundo de la gestión de activos. Hasta ahora, eran los fondos gestionados activamente los que siempre acaparaban la mayor parte de las entradas netas de dinero. Pero el difícil contexto de mercado al que se enfrentan los gestores activos en un mundo cada vez más correlacionado, con un contexto de tipos al 0 por ciento que hacen poco atractiva la renta fija en general y valoraciones en renta variable tan ajustadas deja poco margen para encontrar oportunidades interesantes y complica el leit motiv de cualquier gestor que se precie: cerrar cada ejercicio con rentabilidades que superen a su índice de referencia. Una tarea que diversos estudios demuestran que no han cumplido en la mayoría de los casos cuando se analiza la rentabilidad a largo plazo.

Por ejemplo, según los datos de SPIVA, el 86 por ciento de los fondos europeos de bolsa del Viejo Continente ha dado menos rentabilidad que el índice S&P Europe 350 en la última década. Una cifra que escala hasta el 98 por ciento en lo que respecta a los fondos de bolsa americana. En nuestro país, también hay estudios que sacan los colores a la industria activa de fondos y quizá uno de los más conocidos sea el que realiza cada año Pablo Fernández, profesor del IESE y en el que afirma que sólo 18 fondos de los 632 con 15 años tuvieron una rentabilidad superior a la de los bonos del Estado a 15 años, mientras que solo 27 tuvieron una rentabilidad superior a la del Ibex 35. Ante estos datos no es de extrañar que muchos inversores desencantados con sus fondos tradicionales se hayan visto seducidos por otras alternativas que, además, cobran menores comisiones como son los ETF y fondos indexados. De ahí que en 2016, por primera vez desde el año 2012, los fondos pasivos -ETF y fondos indexados- estén acumulando más suscripciones netas que los puramente activos. En concreto, y según los datos de Morningstar, mientras que los primeros consiguen entradas de dinero por valor de 521.000 millones de dólares a nivel mundial, los segundos se han quedado con apenas 156.000 millones, casi cinco veces menos. Y hay más, ya que se calcula que cerca del 35 por ciento del total de patrimonio que hay en fondos de bolsa se gestiona pasivamente cuando hace 10 años ese porcentaje era inferior al 15 por ciento (ver gráfico). ¿Estamos entonces ante el principio del fin de la gestión activa o en la paleta de cualquier inversor pueden seguir conviviendo ambos tipos de gestión? Los expertos consultados por Inversión a Fondo dan más opciones a la segunda posibilidad. 

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Comentarios

#1

VicenteG Director en Andbank

3 Jun 16

Asunto controvertido el que comentas. En mi humilde opinión creo que
las dos estrategias deben tener hueco en una cartera. La pasiva podrá
ser mayor en la medida que exista direccionalidad o sencillamente el
inversor no quiera esforzarse o ser asesorado. La gestión activa es
necesaria en periodos complejos y turbulentos, como los actuales, no
todo vale, si no que se lo digan al Eurostokk600 que lleva una caída
en el año de un 12%, versus un -5% del eurostokk50. En todo caso, está
demostrado que el retorno proviene del asset allocation, es decir de
los pesos que asignemos a los activos ( renta fija, renta variable,
materias primas, producto alternativo etc),se estima que el 80% del
retorno viene de aquí, el resto del stock picking. Por tanto, la
decisión importante no es la de gestión activa o pasiva si no como
tengo diversificada mi cartera. Olvidamos con frecuencia la curva
frontera a la hora de mezclar activos en una cartera, es crítico que
sus correlaciones nos disminuyan el riesgo al mismo tiempo que
aumentan nuestro potencial de rentabilidad. Sé que es muy básico lo
que digo, el problema es que muy pocos se preocupan en saber cómo
combina el Ms Global Brands con acciones de Endesa, por ejemplo.