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Tener una tarjeta de crédito únicamente para pagar compras en comercios es cosa del pasado. Las tarjetas, tanto de débito como de crédito, son ahora más flexibles que nunca y permiten a su titular realizar operaciones muy diversas y beneficiarse de múltiples ventajas. Pagar compras en comercios virtuales, sacar dinero en cajeros, realizar traspasos de la cuenta de crédito a la cuenta corriente en caso de necesitar dinero rápido, aprovechar descuentos en carburante, beneficiarse de la devolución de una parte del importe de las compras... son sólo algunos ejemplos de todo lo que puede hacerse con una tarjeta. 

Las tarjetas de crédito y de débito se han convertido en un medio de pago muy extendido. Durante el 2014 se realizaron más de 2.500 millones de operaciones en España con tarjetas emitidas por entidades adheridas a las redes de pago nacionales, por valor de más 105.854 millones de euros; una media de casi 7 millones de operaciones al día. Está claro que el uso que le damos a los "plásticos" es  bastante elevado, así que ¿por qué no beneficiarnos de las ventajas extra que incorporan algunas tarjetas y que nos permitirán, incluso, ahorrar un pellizco cada mes?

Tarjetas con descuentos y devolución en compras

Son muchas las tarjetas bancarias que incorporan ventajas tales como la devolución de una parte del importe de las compras o los descuentos al pagar en comercios. Antes de aprovecharse de estas ventajas, es importante saber cómo funcionan para evitar las posibles trampas que pueden llevar aparejadas. Por ejemplo, algunos bancos devuelven a sus clientes un tanto por ciento de las compras que hayan abonado con la tarjeta, pero solo de las compras pagadas a plazos. Es decir, que el banco le devuelve al cliente, por ejemplo, el 3 % de sus compras, pero el cliente, a cambio, tiene que pagar una TAE por aplazarlas de más del 20 %.

Otro punto en el que hay que fijarse es en la cuota de la tarjeta.  Si tenemos que pagar una comisión anual por la tenencia de la tarjeta, la devolución en compras o los descuentos tendrán que ser como mínimo iguales a la cuota para que la tarjeta nos salga rentable.

Lo ideal es que la tarjeta sea gratis y que los descuentos y las devoluciones se apliquen tanto en las compras pagadas a plazos como en las compras pagadas a final de mes sin intereses, como ocurre con la tarjeta de crédito de ING Direct que, además de ser gratis año tras año, descuenta un 3 % en gasolineras Galp y Shell sin necesidad de aplazar las compras, entre otros muchos descuentos como un 2 % en Amazon, un 15 % en Just Eat, un 5 % en Pepephone o un 10 % en Starbucks. Tiene una TAE del 15 % si se decide aplazar el pago de las compras. 

La Nueva Visa Barclaycard es otro ejemplo de tarjeta gratis con descuentos. Devuelve el 1 % del importe de todas las compras y la cuota anual es gratuita. Además, permite pagar las compras sin intereses hasta en 59 días, incluye seguros gratuitos y sus titulares pueden beneficiarse del programa de descuentos Barclaycard Gallery que ofrece descuentos de hasta el 50 % en restauración, moda o viajes, entre otros sectores. La TAE de la tarjeta para las compras aplazadas a más de 59 días es de un 26,70 %.

Un ejemplo más: la Visa Open de Openbank, banco online perteneciente al Grupo Santander, además de ser gratis permite a los clientes que tengan la nómina domiciliada en la entidad beneficiarse de todas las ventajas del Plan de Descuentos OK como un descuento del 4 % los miércoles en gasolineras Galp (2 % el resto de días), un 7 % los miércoles en la compra online de billetes en Iberia o un 20 % cualquier día en Europcar. Tiene una TAE del 24,60 %.