barclays

La entidad británica, que ya cerró 130 oficinas en 2011, busca aumentar su rentabilidad, dirigirse a un segmento premier y apartarse del sector más generalista.

En algunas provincias, como Burgos o Huesca, desaparecerá totalmente el negocio, en otras, solamente se mantendrá una oficina. También en las grandes ciudades se verá reducido el número de delegaciones, lo que supondrá una pérdida de 1.100 empleos.

Estos cierrres reducirán a la mitad el número de oficinas que Barclays llegó a tener en 2010 en España, y se suman a los 1400 millones de euros provisionados entre 2010 y 2011 y a una reestrucutación de su cúpula directiva. Esto convierte a Barclays en uno de los más afectados por los grandes cambios sufridos por el sector de los bancos.

Este cambio de negocio tiene como meta el 2015, año en el que Barclays se propone medir los resutados y espera volver a ser rentable, aunque de momento debe hacer frente en España a un ERE que mantiene la incertidumbre sobre toda su plantilla.