Aunque en este momento tengamos el dinero repartido únicamente en una o dos cuentas bancarias, es probable que a lo largo de nuestra vida hayamos sido clientes de más de una entidad. Ya sea porque hemos abierto una cuenta mientras estábamos en la universidad, con unos amigos para hacer algún viaje, con los compañeros de piso para compartir los gastos…

Estas cuentas que tienen un uso más específico y para un determinado momento son las que se pueden olvidar con más facilidad. De hecho, como recuerdan desde el comparador HelpMyCash.com, si no se cierran cuando se dejan de utilizar, pueden quedar en el olvido y en un futuro comportar más de un problema.

Las cuentas abandonadas acumulan casi 15 millones de euros

Solo en 2016, el Estado logró recaudar 13,13 millones de euros que procedían de estas cuentas que habían quedado olvidadas. La cifra asciende hasta los 152,8 millones de euros si se suma el dinero de las cuentas abandonadas en la última década. Desde el año 2015 todo este dinero que recauda el ministerio de Hacienda se destina a programas de formación dirigido a personas con discapacidad.

Y, a pesar de que el dinero de las cuentas abandonadas se utiliza para una buena causa, probablemente a todo el mundo le gustaría recordar que tiene unos ahorros en una cuenta que le pertenece.

El Estado se puede hacer con el dinero de una cuenta cuando la considera inactiva, es decir, cuando han pasado más de 20 años sin registrarse un movimiento. Generalmente, estas situaciones se producen cuando el titular de la cuenta fallece y los herederos desconocen su existencia.

Las consecuencias de olvidarse de una cuenta

Pero también se puede dar la situación de que se nos olvide la existencia de esa cuenta o, simplemente, pensemos que se ha cancelado, pero no ha sido así. En cualquier caso, olvidarse por completo de una cuenta puede ocasionarnos muchos problemas.

Para empezar, el banco puede seguir cobrándonos comisiones de mantenimiento, aunque no haya movimientos de dinero. Mientras que en la cuenta haya fondos para cubrir este gasto el banco no tiene obligación de ponerse en contacto con nosotros, aunque sí que se irán consumiendo paulatinamente los ahorros.

Pero cuando ya no queden fondos porque las comisiones lo han agotado por completo podríamos entrar en descubierto. Aunque según la regulación una comisión no puede generar otra comisión, la entidad sí podría aplicarnos un cargo por comunicarnos que ya no disponemos de saldo. En ese punto, la deuda que tengamos se puede incrementar considerablemente. La entidad se pondrá en contacto con el titular de la cuenta y le reclamará la cifra que le debe.

¿Qué debemos hacer en estos casos?

Para evitar estas situaciones, siempre que tengamos una cuenta bancaria que no utilizamos debemos cerrarla. Para asegurarnos de que la operación se ha llevado a cabo correctamente podemos solicitar el justificante de cancelación, un documento que demostrará que la cuenta bancaria ya no está activa.

Pero si ya hemos llegado a la situación de que la cuenta ha quedado en el olvido y el banco nos reclama la deuda generada por el descubierto, lo mejor es pagarla cuanto antes. En caso contrario, se irá incrementando, lo que podría conllevar problemas en un futuro al no tener al día todas las deudas con el banco.