Los jóvenes se han convertido en un desafío para la banca, sobre todo porque un 33 % de los millennials creen que no necesitan un banco. Y aunque hoy en día vivir ajenos al sector bancario resulta complicado, también para los más jóvenes, la banca parece ir un paso atrás de la industria fintech. De hecho, según el informe The Millennial Disruption Index, los jóvenes creen que la innovación vendrá desde fuera de la industria y un 73 % de ellos estaría más entusiasmado con la nueva oferta de servicios financieros de Google, Amazon, Apple, Paypal o Square que con la de sus propios bancos.

Lo cierto es que a menos que la banca tradicional sea capaz de seducir a la masa joven, las fintech tienen grandes posibilidades de acabar llevándose a su terreno a este segmento de clientes. No olvidemos que estas compañías y, especialmente, los neobancos ya permiten gestionar las finanzas sin pasar por una entidad tradicional. Un informe de BBVA Research publicado en 2015 ya advertía de este escenario: “Hipotéticamente,  un  cliente  podría  contar  con  todos  los  servicios  de  un  banco  (ahorro,  pagos,  préstamos,  inversión)  uniendo  la  oferta  de  las  diferentes  start-ups”.

¿Qué ofrece la banca para seducir a las generaciones más jóvenes?

Para empezar, la transformación digital que está viviendo el sector va encaminada a captar y mantener a los nativos digitales. Todos los bancos tienen su propia app desde la que gestionar las cuentas y el resto de los productos, así como realizar transferencias y, a veces, incluso contratar productos. Muchos bancos también han lanzado sus propios wallets y permiten abonar compras con el móvil. Algunas entidades, para ampliar su oferta, han optado por asociarse con Samsung Pay, Apple Pay y Google Pay, explican los expertos del comparador bancario HelpMyCash.

La banca también ha simplicado sus catálogos, mediante la creación de cuentas corrientes sin comisiones y sin vinculación que hasta no hace mucho solo podían encontrarse en la banca online. Es el caso de la Cuenta ON de Bankia o la Cuenta Online de BBVA. También se ha incrementado el número de servicios digitales, como la posibilidad de que los nuevos clientes abran cuentas corrientes y empiecen a usarlas al momento a través de una videoconferencia (un servicio que ya ofrecen al menos ocho bancos españoles).

Pero una de las estrategias sobre la que siempre ha girado la captación de clientes de corta edad ha sido las cuentas jóvenes. Un tipo de cuenta corriente exenta de comisiones y de vinculación, con ventajas exclusivas como tarjetas con cajeros gratuitos en el extranjero, acceso a créditos para jóvenes o descuentos en marcas y eventos.

¿Hasta cuándo somos jóvenes para la banca?

Aunque para muchos hoy seamos jóvenes hasta pasados los 40, la banca no es tan generosa. A partir de los 25 o los 30, sus clientes pasan a ser adultos, es decir, ya no pueden beneficiarse de las cuentas jóvenes. La edad varía en función del banco.

La Cuenta Crecimiento de Banco Mediolanum está pensada para clientes de entre 18 y 29 años. No tiene comisiones de mantenimiento, ni por transferencias ni por las tarjetas de débito y crédito. Además, tiene una rentabilidad del 1,75 % TIN durante los tres primeros meses, algo poco habitual, pues este tipo de cuentas suelen rentar al 0 %.

La Cuenta Joven Go de Laboral Kutxa, la Cuenta Joven db de Deutsche Bank y la Cuenta Expansión (en su modalidad joven) de Banco Sabadell también limitan la edad a los 29 años. En CaixaBank los clientes dejan de ser jóvenes a los 26 años, en EVO, a los 25 y en Liberbank, a los 24. La opción más restrictiva está en manos de Bankinter, cuya cuenta joven solo pueden abrirla los menores de 22 años, aunque se podrá mantener hasta los 25.