En España hay actualmente 50.336 cajeros automáticos, de acuerdo con los datos del Banco de España. Hoy en día encontramos una gran cantidad de operaciones bancarias que se pueda realizar a través de un cajero automático, pero hace 50 años la única manera de gestionar nuestras finanzas era de manera presencial en una oficina de nuestro banco. Unas oficinas que no estaban presentes en todas las ciudades y que cerraban a las 12.30 del mediodía, nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com. Por lo que, si llegábamos tarde era imposible conseguir el efectivo que necesitábamos. Fue este problema el responsable de que hoy tengamos los cajeros automáticos que conocemos.

El origen del cajero automático

Técnicamente el inventor del cajero automático fue el estadounidense Luther George Simjian, nos explica HelpMyCash.com, el cual patentó en 1939 un prototipo de máquina que permitía realizar operaciones financieras sin necesidad de una oficina. Este prototipo le encantó a City Bank of New York, el cual financió el proyecto con una prueba piloto. No obstante, la gente no estaba preparada para esta tecnología y el proyecto fracasó por falta de demanda. En 1965, 26 años después, el británico John Sheperd-Barron tuvo un incidente con una sucursal bancaria que haría cambiar a los bancos para siempre. Este inglés vivía en el campo a las afueras de Londres y para poder canjear su cheque debía viajar a la ciudad para conseguir efectivo. Un buen día llegó unos minutos tarde, por lo que le fue imposible cambiar el cheque en la oficina y volvió a su casa con las manos vacías. De este incidente se le ocurrió la idea de crear un aparato que, como las máquinas expendedoras de chocolatinas de la época, permitiese a los clientes ingresar el cheque y que la máquina le devolviese el dinero por su valor.

Cómo funcionaba el primer cajero automático

El primer problema al que se presentó Sheperd fue el poder autentificar la veracidad de los cheques que se insertaban en la máquina para que el banco entregase el efectivo. Para ello se creó un proceso por el cual el banco entregaba cheques por valor de 10 libras los cuales estaban impregnados con carbono 14 para que la máquina pudiese reconocer su autenticidad. Además de esta verificación, el cliente debía introducir una clave para identificarse. Esta clave la creó Caroline, la esposa de nuestro protagonista, la cual le indicó a su marido que cuatro era el número máximo de números aleatorios que ella podía recordar sin problemas, al contrario de los seis dígitos que quería implantar su marido. Nació así el número pin que hoy en día seguimos utilizando en nuestras tarjetas bancarias. El primer cajero automático creado por John Sheperd-Barron comenzó a funcionar el 27 de junio de 1967, hace 52 años, en el Banco Barclays.

La evolución de los cajeros hasta la actualidad

En 1967 los cajeros automáticos que existían solo permitían sacar dinero con los cheques previamente concedidos por el banco y los cuales solo permitían disponer de un máximo de 10 libras. Por lo que, si necesitábamos 30 libras, deberíamos realizar tres operaciones. Un año después, en 1968, el escocés James Goodfellow mejoró la máquina con la posibilidad de utilizar las tarjetas bancarias en vez de cheques. En 1971 se estrenó la versión completamente automática de estas máquinas, muy parecidas a las que conocemos ahora, y surgieron dos marcas competidoras, una en Estados Unidos y otra en Japón. Durante este siglo los avances también han sido agigantados. En 2010 el banco polaco BPS fue el primero en instalar un cajero biométrico que permitía realizar las operaciones financieras solamente con la huella dactilar como medida de identificación. En 2011 La Caixa y Visa instalaron en España el primer cajero automático con tecnología contactless del mundo.  Este año Caixabank instaló en Barcelona los primeros cajeros biométricos con reconocimiento facial que no requieren introducir el pin.