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Reformar una vivienda no es precisamente barato. Más aún cuando el lavado de cara es integral y afecta a todo el inmueble. La factura final de una reestructuración puede oscilar entre los 300 y los 800 euros por metro cuadrado, según un estudio realizado por la empresa Ambiente Cálido. Lógicamente, no nos referimos únicamente a pintar una pared o a cambiar un par de muebles, sino a una reforma integral del inmueble: levantar muros, cambiar puertas y ventanas, poner parqué, etc.

“Así, si nos preguntamos cuánto cuesta reformar una casa de 120 metros cuadrados, una reforma sencilla puede ir desde los 36.000 a los 84.000 euros, ya que hay que añadir todos los materiales, el coste de la obra, suelos, sanitarios, cambios de tuberías e instalación eléctrica, mobiliario en general… Ese sería el total de cuánto cuesta reformar una casa”, afirma la compañía especializada en reformas sita en Madrid en su página web.

Su elevado precio obliga a muchas familias a recurrir a un préstamo reforma para financiar la operación.En 2016, más del 50 % de los préstamos otorgados por la compañía Bigbank tuvieron esta finalidad, según el Barómetro de los préstamos personales publicado por la entidad. Muy por encima de otros motivos clásicos como comprar un vehículo.

Ayudas a la rehabilitación de viviendas

Antes de ponernos manos a la obra deberíamos consultar las posibles ayudas públicas del Estado y de las comunidades autónomas pensadas para la rehabilitación de inmuebles. Eso sí, debemos saber que este tipo de ayudas no siempre financian la totalidad del proyecto y que, además, se deben cumplir ciertas condiciones para acceder a ellas. Actualmente, el Ministerio de Fomento tiene vigente un programa de fomento de la rehabilitación edificatoria, enmarcado en el Plan Estatal 2013-2016 (prorrogado durante 2017), destinado a costear las obras de conservación de los edificios, realizar mejoras de accesibilidad y actuaciones relativas a la eficiencia energética.

El programa está dirigido a comunidades de propietarios y sus agrupaciones, y a propietarios únicos de edificios de viviendas, así como a organismos públicos. El importe máximo por vivienda será de 11.000 euros, salvo en los inmuebles declarados como Bienes de Interés Cultural que el máximo aumentará hasta 12.100 euros. Este tipo de ayudas están gestionadas por la comunidades autónomas.

'Tirar' de los ahorros

Cuanto mayor sea el importe concedido por una entidad de crédito, mayores serán los intereses a pagar, así que si podemos financiar una parte de la operación con nuestros ahorros, reduciremos la deuda. En tal caso, no solo nos saldrá más barato, sino que además podremos liquidar antes el crédito, avisan desde el comparador financiero HelpMyCash.com. Por ejemplo, si solicitamos 30.000 euros al banco al 7,51 % TIN (el interés medio durante el pasado mes de julio de los préstamos) y los devolvemos en 10 años, al final acabaremos pagando 12.751,52 euros por los intereses y la cuota mensual será de 356,26 euros. Mientras que si utilizamos nuestros propios fondos y solo solicitamos la mitad, el coste final será de 6.375,77 euros. Y si, además, optamos por reducir el plazo a la mitad, a cinco años, los intereses serán de 3.038,48 euros con una cuota inferior a la del primer préstamo, de 300 euros mensuales.

En cualquier caso, debemos valorar qué cantidad de nuestro propio dinero queremos destinar a esta operación y valorar si vale la pena quedarse a cero para solicitar menos financiación con el consiguiente riesgo de no disponer de un pequeño colchón para afrontar posibles imprevistos en el futuro.

Solicitar un préstamo a un familiar

Si necesitamos financiar una parte de la operación, la opción más barata será formalizar un préstamo entre particulares sin intereses con un familiar o un conocido dispuesto a prestarnos el dinero. Su principal ventaja es que, a diferencia de los bancos, la operación será gratuita. Otra opción es pactar unos intereses, como compensación al prestamista, por debajo de la media, de manera que a nosotros nos seguirá saliendo más barato y la persona que nos haya cedido el capital rentará ese dinero.

Es importante formalizar el préstamo por escrito, redactando el correspondiente contrato en el que se indicará el importe del préstamo, los intereses y el plazo de devolución, y posteriormente registrar el contrato y liquidar el ITP en la oficina liquidadora.

Recurrir a los bancos

Conscientes de la amplia demanda de la población, son varias las entidades que comercializan productos especialmente pensados para financiar reformas del hogar. El Préstamo Proyecto para reformas de Cofidis tiene un TIN mínimo del 5,95 % y una TAE del 6,11 % en adelante, está exento de comisiones y no requiere contratar ningún producto vinculado. El importe máximo es de 15.000 euros y el plazo, de hasta seis años.

El préstamo reforma de Cetelem tiene un TIN del 6,95 % (7,18 % TAE) y admite solicitudes de hasta 50.000 euros a devolver en un máximo de ocho años. Al igual que con Cofidis, no hay que pagar comisiones ni contratar productos extra. El Préstamo Reforma de Bigbank tampoco tiene comisión de apertura ni vinculaciones obligatorias y ofrece hasta 15.000 euros a un máximo de 72 meses. Tiene un TIN desde el 6,74 % (desde el 6,95 % TAE).

Otras entidades permiten formalizar sus préstamos estándar con esta finalidad. Es el caso de ING, cuyo Préstamo Naranja desde el 5,95 % TIN (6,11 % TAE), sin comisiones y sin ni siquiera tener que domiciliar la nómina, admite la posibilidad de solicitarlo para reformar la vivienda. Al igual que BBVA y su Préstamo Personal Online con un tipo de interés desde el 6,95 % TIN (7,73 % TAE).

Otras alternativas

Hay vida más allá de los bancos. A veces, a precios muy competitivos, como ocurre con algunos P2P, un tipo de financiación participativa que conecta inversores que quieren rentabilizar su dinero con personas que necesitan financiación. Un buen ejemplo sería Younited Credit que permite financiar proyectos como la reforma de una vivienda con un interés de entre el 5,18 y el 7,07 %. Permite solicitar a través de Internet hasta 40.000 euros con un plazo máximo de seis años.